Ni hambre ni fascismo, libertad y socialismo

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Último discurso de Marcelo en la campaña electoral del PS-1, Plaza Pérez Velasco. Enero, 1980. El líder socialista sostiene con convicción la necesidad de lograr la liberación nacional, por encima de los intereses individuales y de grupo.

 

Están ustedes acá en esta plaza dando una de­mostración palmaria de que hay una sola manera de detener la conspiración fascista y una sola manera de aceptar los intereses del imperialismo y de sus repre­sentantes nativos: y esa manera no es el diálogo oscu­ro, entre cuatro paredes, en el Estado Mayor General, ni las negociaciones con la Confederación de Empre­sarios Privados, sino la presencia de las masas en las calles.

Ninguno de ustedes está acá esta noche en busca de prebendas. Todos ustedes saben que no tendrán un puesto público. Todos ustedes saben, que en la medida de este compromiso de hoy en la noche, se convierte en un compromiso orgánico, definitivo, con la causa de los trabajadores y sus objetivos históricos, sola­mente tendrán riesgos, persecución y el riesgo de la vida misma. Sin embargo, están acá. Ustedes no han atravesado arcos de flores y platería, pagada con el dinero que se robó al pueblo. Ninguno de ustedes ha sido traído en camiones desde el campo, ni ha recibi­do 50 pesos. Ninguno de ustedes aparecerá el día de mañana en una solicitada de los diarios. Ninguno de ustedes decíamos, compañeras y compañeros, apare­cerán en las hojas pagadas de los diarios para demos­trar la popularidad y el apoyo de los que tienen y se compran.

Nosotros venimos ante ustedes no solo con las manos limpias, sino con la conciencia limpia. Veni­mos ante ustedes a pie, sin un centavo, porque sa­bemos dónde y cómo se consigue el dinero, porque ninguno de ustedes llega a tal punto de ingenuidad de creer que los tres o cuatro millones de dólares que gastan los grandes frentes salieron de los ahorros del candidato de turno. Porque ninguno de ustedes ignora que ese dinero viene de Washington, de Bonn o del sector monopólico de la Confederación de Empresa­rios Privados, y tampoco ignoran que cuando uno de los candidatos financiados de este modo llega al pala­cio de gobierno no devolverá el dinero que recibió en dinero, sino que elaborará un decreto que haga inevi­table el que ustedes paguen el peso de la crisis y no la clases dominante que está financiando las campañas.

Y por eso compañeras y compañeros, este acto de esta noche no es un acto de proclamación, no es un acto formal en el que compañeros de partido o com­pañeros de organizaciones aliadas organicen una pro­clamación formal a nombre de un frente o los partidos presentes. Este es un encuentro directo con la juventud de avanzada, con los trabajadores y las trabajadoras de nuestro país. Un encuentro directo no para hacer discursos sino para analizar la situación económica, social y política de nuestro país y para decir cuáles son las respuestas desde los distintos frentes electorales se proponen a consideración del pueblo boliviano.

Candidatura de la rosca

Comencemos por analizar la significación de una candidatura de la rosca. Esa candidatura encabezada por el ex dictador Banzer. Una candidatura que no sólo no se propone nada en las elecciones, sino que además se propone evitarlas. Una candidatura que se coloca una piel de cordero con la que el ex dictador in­tenta disimular el colmillo golpista. Una candidatura que él sabe que está destinada al fracaso. Una candida­tura y él lo sabe que no le abrirá las puertas del Palacio de Gobierno sino que le cerrará las puertas de la cárcel si los grandes frentes civiles negocian con él para evi­tar su enjuiciamiento en el parlamento. Banzer sabe que su candidatura está destinada al fracaso, pero se propone lograr una brigada parlamentaria para evitar los 2/3 de votos que se necesitan para juzgarlo consti­tucionalmente. Y algo está obteniendo ya, ya está ne­gociando con la posibilidad de llevar a sus hombres al parlamento aunque sea en condición minoritaria, porque no hemos escuchado hasta hoy una sola pa­labra clara, ni el frente encabezado por Víctor Paz, ni el frente encabezado por Hernán Siles Suazo, tan clara y tan concluyentemente comprometedora como la palabra del socialismo revolucionario. Nosotros lo decimos esta noche una vez más: si por voluntad de ustedes llega alguno o algunos de nuestros hombres al parlamento, el mismo 6 de agosto presentaremos el juicio constitucional para llevar a la cárcel a Banzer.

Constitucionalizar la dictadura

La candidatura del Gral. Bernal, es apenas una variante del mismo proyecto. Se trata en el caso de Banzer y de Bernal de hacer posible la constituciona­lización de la dictadura militar, es decir, la continua­ción del predominio económico y político de esa cosa nostra, de esa mafia integrada por la cúpula militar y el sector monopólico de la burguesía intermediaria.

Olvidemos por tanto esta noche porque no mere­cen realmente los dos candidatos que les dediquemos más tiempo. Sabemos a qué fines obedecen sus pro­yectos seudo electorales y el pueblo está vigilante.

Democracia viable 

Esta noche queremos ocuparnos de los dos can­didatos en la cabeza de la alianza que pretenden la presidencia de la República. Y para analizar esas dos opciones tenemos que retroceder en el tiempo y preguntarnos: cuál es el sentido profundo de este proceso de constitucionalización que en su segunda etapa se cumplirá el 1 de julio. Hace muchos años, 15 exactamente, en el Brasil de Joao Goulart se pro­duce un golpe militar, el primero de una cadena de golpes militares en América Latina por el que la clase dominante reemplaza a los partidos que ya no pue­de tener, porque su agonía histórica es irremediable, por las Fuerzas Armadas con el aparato del estado en­cargado de reemplazar en su momento los votos por las bayonetas. Es ese proceso que se repite en nuestro país en 1971, el mismo que se da en Argentina, Chile y Uruguay. La finalidad de los golpistas de 1971 no fue como una meta en sí misma la de derrocar al ex pre­sidente Gral. Tórres. Su propósito era, por medio del derrocamiento del Gral. Tórres, liquidar un proceso revolucionario en las bases o anular un proceso ascen-cional de las bases, y evitar de este modo una modifi­cación cualitativa en la situación política nacional. Los que combatimos el 21 de agosto del 71 junto al pueblo tampoco nos proponíamos como una finalidad en sí misma asumir la defensa de ese gobierno, no obstante su carácter progresista y su carácter anti imperialista en la adopción de algunas medidas. Nos proponíamos evitar la consumación del golpe pro imperialista para impedir que este terminara con ese proceso ascencio-nal de las bases. Y luego de siete años, el imperialismo norteamericano y la social democracia europea creen que nuestro país es un lugar privilegiado para ensayar acá un plan piloto. A este su proyecto de restablecer las formas legales de la institucionalidad burguesa del es­tado que llaman la democracia viable. La democracia viable sería para Carter y la social democracia europea esa clase de democracia que restablece las formas le­gales, pero impide el crecimiento político de las ma­sas. Y por lo tanto impide que las masas pidan algo más que nuevos salarios o un bono de compensación. Impide que las masas tomen el poder mismo y que la contienda política ya no se de entre formas adjetivamente diferenciadas de la derecha sino entre la clase trabajadora y la clase dominante. Este es el sentido de este proceso.

Pereda, el heredero

El año pasado, en las primeras elecciones, se pre­sentó el sector monopólico de la burguesía y la cúpula militar con un proyecto concreto. Imitando el proce­dimiento brasileño, Banzer elige a su sucesor como si el gobierno de nuestro país fuese una monarquía here­ditario y elige a su sucesor en la persona del ministro encargado de la represión y luego recluta por medio de la corrupción y la oferta envilecedoras unas diez o doce siglas sin la menor representatividad que hoy día están junto a él en este segundo round electoral. Fracasa el proyecto, se descubre el fraude, se anulan las elecciones, el Gral. Pereda derrota al Gral. Banzer y el Gral. Padilla derrota al Gral. Pereda y el descubri­miento del fraude y la anulación de las elecciones, el primer y segundo golpes, tienen una misma finalidad: se trata de ganar tiempo para rectificar el proceso de constitucionalización y reemplazar el gobierno débil del Gral. Pereda por un proyecto político de mayor solvencia.

Paz y Siles

Y estamos frente a estas segundas elecciones. Y en ellas identificamos dos opciones con las más altas posibilidades. Las dos encabezadas por dos ex presi­dentes del MNR: Víctor Paz Estenssoro y Hernán Siles Suazo. Nosotros sostenemos y queremos dar prueba de ello que ninguna de estas dos opciones electorales se diferencia ideológica y programáticamente en lo fundamental. Que aún de las responsabilidades indi­viduales, de uno y de otro, frente a la consumación del golpe de 1971, son distintas, en su formulación programática estos proyectos políticos concretos no tienen diferencia sustancial.

Qué es lo que proponen los dos ex presidentes. Ambos se reclaman como expresiones político uni­tarias del campo popular. Ambos se reclaman como opciones electorales anti imperialistas. Ambos hablan de la necesidad de recuperar un mínimo de indepen­dencia nacional, de defender los recursos naturales y los intereses populares. Pero ha llegado compañeros el momento de exigir a los candidatos a la presiden­cia algo más que esta fraseología vacua, desprovista de contenido, absolutamente hipócrita. Ha llegado el momento de exigirles el compromiso directo con el pueblo en la adopción de medidas que resuelvan el ca­rácter subordinado del país y explotado de la mayoría trabajadora.

¿Cuáles son los instrumentos de la dominación? Si nos reclamamos como representantes de los intereses obreros y populares. Si nos reclamamos en una opción política anti imperialista, identifiquemos a las expre­siones concretas del imperialismo dentro de nuestro país.

El imperialismo en Bolivia

¿Dónde está el imperialismo en Bolivia? Desde luego está en el contenido de clase del estado, en el sector monopólico de la burguesía. Está institucional-mente en las empresas económicas privadas, articu­ladas al capital transnacional y está desde luego, institucionalmente en los mandos militares que hoy día se repliegan tácticamente a sus cuarteles para ceder la administración pública y conservar el poder. Analice-mos frente a estos instrumentos de dominación cuál es la posición de Paz Estenssoro y Hernán Siles Suazo. En lo que hace al sector monopólico de la clase dominante, ya lo han mencionado claramente, varios compañeros esta noche ante ustedes, hay un sector, la minería mediana que no solamente controla una quinta parte de toda la producción de estaño en el país sino casi un tercio del valor de todas las exporta­ciones. Es un sector compuesto por 24 empresas que designa ministros, los destituye, nombra presidentes de la República. Actúa a la manera como actuaba hace más un cuarto de siglo el superestado minero. Hay un frente, el de Paz Estenssoro que no solamente promete garantizar a ese sector sino que lleva y con orgullo a uno de los propietarios de la minería mediana como candidato al parlamento en sus listas.

Pero también hay otro frente, el encabezado por el Dr. Hernán Siles Suazo, que programáticamente pro­mete no afectar esos intereses, respetarlos. Ninguno de los dos frentes promete la derogación de la Ley de hidrocarburos. Ninguno promete la reversión al do­minio del estado de las concesiones hechas en favor de las empresas norteamericanas, porque los dos son corresponsables históricamente de la primera desna­cionalización del petróleo y Paz Estenssoro es de la segunda desnacionalización del petróleo en nuestra historia.

En cuanto a la explotación de los hidrocarburos hay también riesgo en cuanto hace a la definición de una política internacional. El imperialismo nortea­mericano en aplicación de la doctrina Kissinger ha definido el rol del Brasil como la posición que corres­pondería a un estado de la magnitud del Brasil de con­trolar el proceso revolucionario en América Latina. Y cuando ningún otro candidato se atreve a decir “de-jaremos sin efecto el convenio de exportación de gas al Brasil” para reservar este último recurso energético que tiene el país, están en el fondo aceptando la forma de sujeción de nuestra política internacional frente a los intereses del sub imperialismo brasileño. Ninguno se atreve a decidir del control de cambios, ninguno ha­bla del comercio exterior, de los minerales a cargo del estado, ni de la formación de una entidad estatal que ejerza la tuición del comercio internacional. Ninguno quiere afectar los intereses del monopolio azucarero que importa a favor de las empresas privadas. Esto en lo que hace al sector monopólico de la burguesía.

Hablemos ahora de la cúpula militar. Hace diez días, ambos candidatos asistieron al cuartel general

para sostener diálogos reservados con la junta mili­tar y el alto mando, según se dijo a la prensa sobre “asuntos de interés nacional”. Nosotros, los socialistas, enviamos una carta abierta al Gral. Padilla que has­ta el día de hoy no ha sido respondida. En esa carta le dijimos: estamos dispuestos a discutir con el Alto mando militar, pero no estamos dispuestos a discutir en reserva asuntos de interés público. Vamos a discu­tir con ustedes de cara al pueblo, porque no tenemos nada que ocultar y no vamos a ir a dar exámenes fren­te a ustedes.

La cúpula militar

Hay dos maneras encarar el tema militar y las fuer­zas armadas en su conjunto. Una de ellas es la manera, es cómo se relacionan con la cúpula militar los otros partidos. En ambos casos se consideran que en último término la fuente del poder político no sería del pue­blo y su voluntad expresada en el mes de junio sino la tolerancia de los mandos militares, su comprensión, su benevolencia para admitir una medida. Nosotros creemos que el diálogo sostenido y reservado por Paz y Siles ha sentado un pésimo precedente para la suerte de la democracia. Los dos han admitido en el fondo, no solamente un condicionamiento, inaceptable des­de el punto de vista de la misión institucional de las fuerzas armadas, sino que han admitido que es en ella donde reside el poder mismo que los sostendrá a ellos el día de mañana. Nosotros decimos con la mayor claridad, lo que haríamos si estamos en el gobierno y lo que haremos en el parlamento en relación a las fuerzas armadas. El Gral. Azero ha dicho estos días que hay partidos que quieren destruir a las fuerzas ar­madas. Intenta comprometer a favor de su posición a esa oficialidad joven. Nosotros les decimos a todos los oficiales: no estamos de acuerdo con que un pueblo como el nuestro sometido al hambre, un pueblo don­de mueren cuatro niños de cada diez que nacen, un pueblo que tiene más de medio millón de jóvenes al margen de la educación, un pueblo que en su mayo­ría no ve nunca un médico, que carece de escuelas, de hospitales, de caminos, destine la mayor parte de su presupuesto al ministerio de defensa.

Quiero decirles también al mando militar con la mayor claridad que desde el gobierno o el parlamento haremos uso de las atribuciones que nos confiere el propio orden legal que tanto invocan ellos para so­meter a las Fuerzas Armadas al cumplimiento de su propia misión. Y su verdadera misión es, no estar en las minas. No es su misión estar en las minas, en su misión de control político y de amedrentamientos sobre los trabajadores. No es estar en el campo con­trolando políticamente o reprimiendo y derramando sangre como en Tolata y Epizana. Su misión es estar en las fronteras resguardando la integridad territo­rial. Su misión es defender la soberanía nacional, la independencia nacional y no sobreponerse a la propia cancillería, y a través de los organismos militares del sistema interamericano, convertir a las Fuerzas Arma­das, que en último término es el pueblo en armas, en un ejército de ocupación en su propio país. Esto les decimos desde ahora y lo haremos desde el gobierno y desde el parlamento, porque no reconocemos fuen­te de poder político que no sea la voluntad popular, porque si se convoca a las urnas no vamos a aceptar el lenguaje de las armas.

Nos privamos compañeras y compañeros en esta ocasión de entrar en precisiones sobre un documento que haremos público en la próxima semana. Nos refe­rimos, porque jamás hemos lanzado crítica, ataque o acusación alguna sin estar respaldados por pruebas. Nos referimos al documento que el alto mando mi­litar ha presentado a los dos candidatos, documento que contiene 16 puntos, varios de los cuales importan por parte de los candidatos una verdadera abdicación de su condición probable de Presidente de la Repúbli­ca. Y revelaremos ante la conciencia popular y nacio­nal cuáles son los caminos por los cuales se intentan arrastrar a la clase trabajadora en pos de metas ilu-sorias que sacrifican sus más profundas aspiraciones democráticas y de liberación.

Tres opciones políticas

Para nosotros hay solamente tres opciones polí­ticas en este momento, aunque hay ocho alternativas electorales. Una de ellas está integrada por los gene­rales Banzer y Bernal y esa alternativa es asegurar bajo formas constitucionales la dictadura de la alianza empresarial militar. La otra alternativa política es la que representan Víctor Paz Estenssoro y Hernán Siles Suazo. Hay diferencia por cierto, aunque secundaria, entre uno y otro.

Paz candidato privilegiado del imperialismo

La candidatura de Paz Estenssoro es la candida­tura privilegiada por el imperialismo norteamericano y sector monopólico de la burguesía. Ese sector de la empresa privada, tan duramente crítico en relación con las empresas económicas del estado y tan poco autocrítico consigo mismo cuando hace pésimas in­versiones como la que hizo el año financiando la can­didatura del Gral. Pereda. Ese sector que ahora con más perspicacia está financiando, aunque no exclusi­vamente, de manera prioritaria la candidatura de Paz Estenssoro que representan en este momento la carta confiable para esa cúpula militar empresarial. Es el hombre que reúne dos condiciones. Una, aquella vin­culación lejana con el proceso revolucionario del 9 de abril de 1952. Por eso el MNR añade a su sigla una H: MNR Histórico porque quiere que nos acordemos de la historia lejana y nos olvidemos de la historia recien­te. Pero nuestro pueblo no tiene tanta mala memoria como se le atribuye y desde luego hay recuerdos que están inscritos en la memoria colectiva con el color y con el olor de la sangre y eso no se olvida. Hay una línea de fuego y de sangre trazada el 21 de agosto del 71. No tiene autoridad moral ni política el ex presidente Paz Estenssoro para reclamar el voto obrero, campe­sino, popular en favor de una opción de gobierno que bajo formas legales intenta restablecer esa estructura de poder impuesta a sangre y fuego el 21 de agosto del 71 La juventud no olvida la clausura de las universi­dades, el ametrallamiento de ellas, la persecución, el exilio, la tortura y muerte de cientos y miles de com­batientes revolucionarios. No olvida la devaluación monetaria, la desnacionalización de nuestra economía y desde luego del petróleo. Y por ello nosotros desde esta tribuna, una vez más, condenamos aquel partido de izquierda que está prestando el hombro para llevar a la presidencia, como si fuese un líder de la revolu­ción a un agente del imperialismo.

Ya no se trata de una concesión táctica para avan­zar en el camino de la democratización de la vida na­cional. Se trata de un acto de flagrante claudicación, de traición a los intereses de los trabajadores. Pero en el otro frente también encontramos a otros, a varias or­ganizaciones de izquierda que están avalando un pro­yecto que en último término se propone, aunque bajo formas democráticas, la consolidación del sistema de poder. Y nosotros les decimos compañeros y compa­ñeras: no lucharon ustedes siete años, no derramó su sangre la juventud de avanzada y los trabajadores de Bolivia para trasladar a cansados revolucionarios des­de el exilio hasta las bancas del parlamento. Esta lucha no tiene como meta llevar un diputado, un senador a las cámaras, no tiene como meta una subsecretaría o una embajada en el exterior, tiene como meta la libe­ración nacional y el socialismo. Y a esa lucha no están convocando los dos frentes.

Cómo podrían proponer desde los dos frentes al pueblo de Bolivia, un programa que permita avizorar algo más que la instalación del congreso el 6 de agosto, si para llegar al palacio de gobierno comienzan por ne­gociar con los factores de poder nacionales e interna­cionales. Si para que se les abra las puertas de la buro­cracia ya han aceptado que no tendrán el poder en sus manos sino la administración pública y parcialmente. Lo que nosotros estamos buscando no es un camino de utopía, por el contrario, creemos que no hay posi­ción más realista que la posición de los socialistas. O dígannos sino los partidarios de estos dos frentes sino es quimérico creer y afirmar ante los trabajadores que el sistema que durante siglo y medio no fue capaz de solucionar ninguno de los problemas fundamentales ha de solucionarlos en los próximos cuatro años de gobierno. Esa es quimera y es quimera engañosa para los trabajadores. Por eso nosotros no nos cansamos de decir a ustedes: estamos en una lucha, en esta co­yuntura que se presenta formalmente electoral, pero no para llegar a los bancos parlamentarios como una finalidad, sino para esclarecer en la conciencia de las masas las limitaciones de estos instrumentos de uni­dad transitoria. Estamos acá para decirles, porque es seguro que hay más de uno, a los partidarios de uno y otro frente, no se engañen. Pasará el show electoral, y encontrarán a los protagonistas que hoy día disputan en las páginas pagadas de los diarios, unidos en el pa­lacio de gobierno para ejecutar el programa impuesto por el Fondo Monetario Internacional.

Ni Paz ni Siles obtendrán el número de votos ne­cesario para ser elegidos presidentes de la República.

¿Qué ocurrirá entonces? Acá tendremos una elección a la manera norteamericana. Lo que elegirán ustedes el 1 de julio no será un presidente. Serán los elegidos el 1 de julio, ninguno de los cuales tendrá mayoría, los que negociarán entre el 1 de julio y el 6 de agosto…

El retorno a la lucha en las calles

Ya está unida a la historia del Partido Socialista Uno, a la historia del partido de ustedes. Fue en esta plaza que hace nueve años nació nuestro partido. En esta misma plaza que hace poco más de medio año reclamamos la presencia de ustedes para decir por qué programa estábamos luchando y por la realización de qué programa pedíamos a ustedes su respaldo electo­ral. Por tercera vez nos reunimos en misma esta plaza, en un día que marca el fin de una tarea parlamentaria y el principio, el retorno de nuestras luchas a la calle junto a ustedes. Volveremos a esta plaza compañeros. Volveremos a esta plaza, cuantas veces sea necesario. Unas veces como hoy para dialogar con ustedes so­bre las causas, sobre los motivos que nos han lleva­do a este gesto de renunciamiento sin precedentes en nuestra historia. Volveremos como estuvimos el 1 de noviembre junto a ustedes, para enfrentar la aventura golpista. Volveremos a esta plaza. A todas las plazas de Bolivia. Recorreremos con ustedes todos los cami­nos de nuestro país, abriendo esa senda ancha que nos conducirá a la liberación nacional y a la construcción de una sociedad socialista.

Porque este es nuestro puesto compañeras y com­pañeros. No nos sentimos cómodos nunca en ese ban­co parlamentario que parecía una isla roja y de dig­nidad en un mar de cabezas alquiladas que daban la espalda a los intereses populares. No tenemos el dere­cho de ser modestos si hemos hecho algún mérito re­volucionario. No tenemos el derecho de ser hipócritas. Sabemos que ese parlamento ha perdido sin la brigada socialista, pero sabíamos también que la brigada so­cialista, es decir ustedes, el pueblo de Bolivia perdería si nos quedábamos un día más en ese congreso.

Ahí está una pancarta inmensa donde nuestro partido registra la consigna de la hora, porque la bur­guesía en este momento está ejercitando un chantaje inaceptable al pueblo de Bolivia. Nos proponen que toleremos un régimen de hambre a cambio de la li­bertad. Nos dan a elegir, como suele dar a elegir el asaltante en la noche: la bolsa o la vida. Nos dan a ele­gir, entre esta pequeña libertad que nadie nos la ha regalado, que el pueblo la ha conquistado al precio de su sangre o renunciar a ella y para aceptar esa misera­ble libertad nos condenan al hambre. Por eso nuestra

consigna de la hora, a partir de este momento es: ni hambre ni fascismo, libertad y socialismo.

Objetivo: La movilización

Los hemos convocado, compañeras y compañeros a este acto de masas en pos de dos objetivos: movili-zarnos y unirnos contra el paquete económico y por elecciones generales. Y ambos objetivos están unidos y son interdependientes. Y nosotros queremos expli­car esta tarde por qué no podremos lograr una política económica que consulte los intereses obreros y popu­lares sino logramos renovar en su totalidad ese con­greso nacional que secundado por mayoría el paquete económico. Fue nuestro partido, fue el partido de us­tedes el que llamó a ese gabinete económico para que rindiera cuentas anteladas de sus propósitos en lo que hace a la definición de una política económica. Rehu-saron entregarnos una información honrada, veraz; los llamamos a una interpelación. A lo largo de tres días nuestro partido expuso el pensamiento socialista y las necesidades obreras y populares. Fuimos derro­tados en el voto, pero hay derrotas parlamentarias que son victorias políticas y esa fue una de las tantas de­rrotas parlamentarias que sufrimos a lo largo de cinco meses y medio, cada una de ellas convertida en una victoria política, en un peldaño más que subía nuestro partido en el camino de la dignidad, en ese camino de conquista del corazón y la fe de nuestro pueblo.

El transfondo del ataque al Congreso

El Congreso Nacional, compañeras y compañeros, hace ya tiempo es objeto de duras críticas que provie­nen de distintos sectores sociales y por lo tanto desde distintos sectores ideológicos. Nosotros estamos en la obligación de explicar a ustedes por qué las razones de nuestra crítica a ese Congreso, no pueden identificarse con las críticas a este Congreso que dirige la derecha política de nuestro país. Porque a nadie se le oculta que en este momento son los voceros de la derecha, son sus órganos de prensa, son los medios de comuni­cación que controlan, los que están orquestando una campaña de descrédito del Congreso con fines muy distintos a aquellos que persigue la clase trabajadora o de los sectores populares con las legítimas críticas que dirige a ese poder del estado.

Por qué critica la derecha al Congreso compa­ñeras y compañeros. Qué es el Congreso finalmente. Independientemente de quién esté ahí como senador o diputado, independientemente de cuál sea la sigla del partido o frente que ocupe esas bancas y las dietas,

¿qué es el Congreso? El Congreso es una institución, es un poder del Estado y el Estado tiene un contenido de clase. El Estado en Bolivia es un Estado capitalista dependiente. Su contenido de clase es burgués, pero la burguesía intermediaria puede ejercitar ese dominio de dos formas distintas: puede hacerlo de una manera democrática y puede hacerlo de una manera dictatorial. Esa institución denominada Congreso forma par­te de la institucionalidad democrática, del dominio de la clase intermediaria en el sistema de explotación del que es víctima nuestro país. ¿Por qué entonces la de­recha socaba las bases de su propia institucionalidad?,

¿por qué todos los días la derecha saca una piedra más del cimiento de esa institución y empuja ese edificio para que se desplome?. Porque se trata de esa derecha agotada históricamente, de esa derecha terminada, agónica, de esa derecha que ya no puede renovar más las condiciones democráticas de su propia domina­ción. De esa derecha que ya no tendrá jamás partidos de masas que asuman la defensa de sus intereses.

Esa derecha lo que está haciendo es allanar el ca­mino para el paso de los generales. Lo que esa derecha está haciendo es crear las condiciones psicológicas, las condiciones subjetivas necesarias para que el día de mañana, cuando los tanques otra vez recorran nues­tras calles al amanecer, el pueblo no salga en defensa de esa institución porque ya habrá sido descreditada.

Renovación congresal

Los motivos por los que se crítica desde la iz­quierda a ese Congreso son muy distintos. El traba­jador sabe que el Congreso forma parte, por su índole burguesa, del sistema de poder de la clase dominante, pero sabe también que el carácter democrático de esa dominación burguesa lo han impuesto los propios trabajadores con su lucha. ¿Qué es el fuero sindical?

¿Acaso el fuero sindical fue obsequiado al trabajador minero por Patiño, Hoschild o Aramayo? ¿Acaso no tuvo que derramarse la sangre de María Barzola y de cientos y miles de combatientes proletarios para lo­grar cada una de esas conquistas que forma hoy día parte de esa institucionalidad democrática burgue­sa? Los trabajadores no tienen por qué renunciar a lo que es fruto de su sacrificio. Lo que sí no deben hacer es identificarse con los fines de esa institucionalidad burguesa. Lo que no pueden perder de vista jamás es que el Congreso no dará solución definitiva del problema de una explotación de una clase por otra. Y esta es la tarea del Partido Socialista -1. Y esta es una de las diferencias en el plano ideológico y teórico con otros partidos de izquierda, porque los otros, los que se incorporaron en condición dependiente a los frente burgueses o pequeño burgueses, durante dos años se dieron a la tarea de desmovilizar ideológica­mente a las masas, de desunirlas y de atraparlas en la ilusión democratizante, que hoy día está llevándolas a una nueva frustración histórica. Nosotros criticamos al Congreso y lo hacemos con autoridad, sabemos lo que es el Congreso por dentro e interpretamos el re­pudio del pueblo de Bolivia a este Congreso, no, como la aceptación del proyecto golpista de la derecha sino como la exigencia legítima de una renovación total de su componente frentista partidario y personal, porque los frentes, partidos y personas que están ahí en su mayoría no son dignas del pueblo de Bolivia.

Dividir el voto

En las últimas elecciones nos criticaban, los mili­tantes y dirigentes de partidos de izquierda de la UDP nos reclamaban, porque aparentemente el Partido So­cialista – 1 estaba dividiendo la agrupación de la iz­quierda. Nosotros respondimos en aquella ocasión y en esta misma plaza: para que sea justo este reclamo desde la UDP, tendrían que demostrar que ellos son la izquierda, sino lo demuestran quienes están divi­diendo el voto son ellos. La izquierda somos nosotros y por lo tanto nosotros tomamos la representación de ustedes. Nos acusaron de plantear un programa irrea­lizable porque no tendríamos oportunidad de llegar al Palacio de Gobierno. Les respondimos: no necesi­tamos ingresar al Palacio de Gobierno, nos basta con el voto de ustedes para entrar en el Parlamento y allí convertiremos cada uno de nuestro programa de lu­cha en un proyecto de ley y llegará el momento en que esos partidos de izquierda tendrán que levantar la mano para apoyar nuestros proyectos o tendrán que bajar la cabeza de vergüenza porque no se atreven a respaldarlo.

Jucio a Banzer

Dijimos a ustedes, compañeras y compañeros, porque estoy seguro de muchos de los que están acá, estuvieron aquella noche. No nos importa recibir me­nos votos de los que pudiéramos conseguir con un lenguaje demagógico. No nos interesa preservar rela­ciones de amistad con los factores de poder. Pregunta­mos a ustedes esa noche, ¿por qué los otros frentes que reclaman el voto de ustedes, no prometen un juicio de responsabilidades a Banzer y a todos los que delinquieron contra las libertades, los derechos fundamen­tales, la economía popular y nacional, la soberanía y la dignidad de nuestro país? Y había una respuesta que evadimos en ese momento: Porque era imposible plantear un juicio de responsabilidades contra Banzer, sin que los efectos de ese juicio alcanzaran a aquella clase social en cuya representación Banzer administró sus intereses. Y esos frentes no querían resentir sus relaciones con esa clase, con sus instituciones, con los factores de poder de esa clase. Nosotros dijimos: no solamente que no nos interesa preservar nuestras relaciones, nos interesa que esas relaciones sean ma­las. Nos interesa que sean malas, porque no vamos a engañarnos, nuestro camino de lucha encuentra al fi­nal de la ruta a esa clase y la derrota histórica de ella será culminación de la victoria del pueblo trabajador de Bolivia.

Cuando planteamos, compañeras y compañeros, el mismo día 6 de agosto, un proyecto de ley por el que se determinaba un salario mínimo reajustable de 5 mil pesos, la creación de Instituto Nacional del Sa­lario con la participación de Central Obrera Bolivia (COB), nos acusaron de hacer un planteamiento de­magógico, no obstante que coincidía exactamente con el planteamiento del V Congreso Nacional de la COB. Cuando planteamos el juicio de responsabilidades el 8 de agosto, nos acusaron de estar provocando un golpe, de estar incendiando el país. Pero ahora todos hablan del juicio de responsabilidades. En este momento na­die se atrevió a dar la cara en el parlamento para llevar adelante aquel juicio. Nos acusan de haber utilizado mucho tiempo en el juicio de responsabilidades y no haber empleado más horas en el estudio y la solución de los problemas económicos. Y tenemos que recor­dar que de los cinco meses y medio que han trans­currido desde el 6 de agosto, nuestro partido utilizó solamente tres días en el juicio de responsabilidades, pero en cambio presentó cerca de 15 proyectos de ley sobre problemas populares y nacionales que nunca fueron ni siquiera discutidos, porque las comisiones de la alianza del MNR y de la UDP archivaron todos nuestros proyectos porque no se atrevieron a dar la cara en la discusión pública de los mismos.

Proyectos de ley archivados

Tengo que mencionar algunos de los proyectos. Porque poco sabe el pueblo de Bolivia de lo que ocurre en las cuatro paredes del parlamento. Cuando permi­ten, excepcionalmente, que el pueblo suba a la barra, suben 20 o 30 personas. Cuando permiten, las más de las veces suben con tarjeta rosada, funcionarios públi­cos o gente pagada para callar las voces de la revolu­ción. Y por eso no se sabe. Hay muchos no saben que fue nuestro partido que mismo 6 de agosto planteó elecciones generales, que pedimos elecciones munici­pales mediante un proyecto de ley. Que fuimos los primeros en plantear el voto desde los 18 años de edad, que planteamos otro proyecto de modificación de la Constitución que también les habíamos prometido a ustedes. Un artículo que dice que el Estado boliviano no reconocerá ninguna deuda externa contraída por un régimen de fuerza, para que el pueblo de Bolivia no tenga que pagar ahora los 3.500 millones de dólares de deuda externa. Fue nuestro partido el que presentó el proyecto de Nacionalización de la Bolivian Power. Nuestro partido que presenta el proyecto de Ley de Organización de un Sistema Municipal de Transporte Colectivo Escolar. Nuestro partido presenta el proyec­to de Ley de Derogación de Ley de Hidrocarburos, el de la creación de Instituto Nacional de Importaciones y Exportaciones, y muchos otros proyectos más. El de la Sindicalización de los Funcionarios Públicos y otros de carácter económico. ¿Cuál de esos proyectos ha sido discutido como proyecto de Ley? ¿Cuál ha me­recido el respaldo de los parlamentarios que se decían de izquierda? ¿Qué partido tiene, entonces, autoridad moral y política para decir que cumplió su obligación dentro del parlamento?

No es el hecho de que todo proyecto de ley esté paralizado, el hecho de que toda iniciativa que for­mula nuestro partido, chocara contra la indiferencia o la complicidad claudicadora de los otros partidos.

Ahí está por ejemplo un proyecto de ley que presen­tamos, otorgando una pensión vitalicia a toda viuda y a todo huérfano de todos aquellos que cayeron en la represión durante la represión desde 1971. No hubo una sola mano de los parlamentarios que se dicen de izquierda que haya levantado para dispensar de trá­mite nuestro proyecto de ley y ahí está archivado hace cuatro meses.

Golpe de Natush

No es solamente esta actitud obstruccionista. Está también la responsabilidad asumida por la mayoría parlamentaria a raíz del golpe militar del 1 de noviem­bre (1979). Cómo actuó el Partido Socialista -1 frente a ese golpe. Lo hemos dicho en alguna ocasión y que­remos decirlo de frente a ustedes, a los trabajadores y la juventud de avanzada reunida en esta plaza. Nuestro partido tuvo información la víspera del golpe, infor­mación fidedigna sobre cuándo, quiénes y cómo iba a ejecutarse. Entregamos esa información el mismo día miércoles a la Central Obrera Boliviana (COB). La entregamos a los jefes de las bancadas parlamentarias, se la entregamos al propio señor Guevara Arce y al día siguiente, consumado el golpe, estuvimos junto a los trabajadores. Estuvimos en la COB alentando un paro vigoroso y sostenido, y estuvimos trepando la calle ha­cia la plaza Murillo, erizada de tanques para proponer contra la opinión de los demás, aquella resolución que va pasar a la historia como el único gesto de dignidad de la política burguesa: el repudio del golpe y el desconocimiento de los golpistas.

Es vergonzoso recordar como en aquella ocasión los representantes de las bancadas nos pedían transigir, nos pedían estudiar una fórmula de coexistencia con la dictadura. Nos pedían subastar el mandato po­pular para preservar las dietas y no aceptamos. Qué pasó en próximos días, compañeros y compañeras. Comenzó una negociación reservada entre todas las bancadas que están en el parlamento y los golpistas, de ello resultó un acuerdo para formar un gobierno tripartito. Pretendieron el aval moral del proletariado a través de la COB para que fuese posible ese gobierno tripartito entre los golpistas y los golpeados. Nues­tros compañeros dirigentes de la COB allí reflejaban el pensamiento del partido y dimos la batalla dentro de la COB para que la Central Obrera boliviana no se complicara con esa subasta de la voluntad y dignidad popular y del pueblo de Bolivia.

Nos negamos, compañeras y compañeros a inter­venir en ninguna conversación. Jamás participamos en una sola reunión del Congreso con los represen­tantes del golpismo. Nos acusaron también de haber causado la clausura del Congreso con aquella resolu­ción del 1 de noviembre, como nos estarán acusando en este momento de provocar un nuevo golpe, al que nos referiremos después de unos minutos para decir lo que hay que decir sobre eso nuevo peligro.

Actuamos así, de manera consecuente, de manera limpia, durante toda esa crisis. Nosotros que fuimos los únicos que no votamos por el señor Guevara Arce, porque era él representante de la burguesía, fuimos los únicos que no aceptamos su destitución bajo imposi­ción militar y de la fuerza. Los demás se complicaron en ello y se complicaron además para preservar al alto mando militar golpista. ¿Acaso no recuerdan ustedes, compañeras y compañeros, que estando el coronel Na­tusch Busch al frente en Palacio de Gobierno nuestro partido presentó aquel comprobante de un retiro de 69 millones de pesos de Banco Central que se repartieron entre los golpistas? Esa noche no se levantó una sola mano de los parlamentarios. ¿Acaso se escuchó una sola voz para pedir la investigación de aquello? Recuerdan ustedes, compañeras y compañeros, aque­lla noche que todavía estando el coronel Natusch en Palacio de Gobierno pedimos la destitución del alto mando militar golpista y su enjuiciamiento. ¿Acaso las caras de todos esos parlamentarios no se pusieron grises de miedo y vieron nuestra petición como una locura?.

Renuncia de la bancada del PS-1

Hasta entonces, compañeros y compañeros, per­manecer un día más como miembros de ese Congreso sin traicionar nuestras más profundas convicciones revolucionarias. Cómo podríamos tolerar un solo día más que se confundan nuestras limpias banderas de lucha, con ese estilo de transacción, de claudicación, de subasta permanente. Por eso hemos tomado la de­cisión de renunciar que no tiene precedentes en nues­tra historia. Por el contrario, nuestra historia está llena de ejemplos de una lucha feroz, casi inhumana, por conseguir puestos públicos, situaciones burocráticas, puestos de privilegio e influencia política. Nosotros luchamos también el año pasado, no por un banco parlamentario, sino por un puesto de lucha y si ese puesto ya no sirve para nuestra lucha, no podíamos seguir ocupándolo.

Sabemos, nos damos cuenta, compañeras y com­pañeros, que se ha producido hay una cierto descon­cierto, una cierta desorientación a la noticia de que el PS–1 ha retirado a todos sus diputados. Se pregunta­rán compañeros y compañeras nuestros, que en las minas, en las fábricas, en el campo, se preguntarán nuestros compañeras y compañeros de la juventud,

¿acaso merecía este sacrificio? ¿Acaso el partido des­pués de haber luchado tanto para llegar con sus cinco hombres debió haber renunciado tan fácilmente aquel mandato que le había otorgado el pueblo? Sí compa­ñeros y compañeras. Era una obligación ineludible, no hemos renunciado a un puesto de lucha, hemos renunciado aquello que encandila a todo político bur­gués y pequeño burgués. Hemos renunciado a pre­rrogativas constitucionales, nosotros socialistas, que como el proletariado y la juventud obrera de nuestro pueblo, jamás tuvimos ni tendremos prerrogativa alguna, mientras no culmine el proceso revolucionario.

Nosotros socialistas, hemos renunciado a la dieta parlamentaria. Nosotros socialistas, que jamás recibi­mos un centavo, ni de fuera ni de dentro y por ningún concepto, nos condenamos a la pobreza y renuncia­mos a las dietas.

Para quien pudiera poner en duda la realidad eco­nómica de nuestro partido, hemos renunciado a la inmunidad parlamentaria. Nosotros socialistas, que estamos por nuestro leal servicio a los intereses obre­ros y populares condenados a muerte por el enemigo de clase y por sus facciones fascistas. Pero es que ja­más hemos necesitado en el pasado, ni prerrogativas ni dinero, ni inmunidad para cumplir nuestras obli­gaciones revolucionarias. Despreciamos todas esas prerrogativas.

Es ocasión de esclarecer, compañeras y compañe­ros, que nuestro partido tuvo diputados pero no tuvo ningún senador, y por lo tanto aquel aguinaldo que se pagaron de la manera más deshonesta y abusiva, ja­más manchó a un compañero del partido. Tenemos la posibilidad, que no es frecuente en nuestro país, de volver tras unos meses y ser capaces de mirar a los ojos de aquellos que confiaron en nuestras banderas y nuestros compañeros de lucha. Volvemos otra vez al puesto en que partimos, porque si hemos renunciado a prerrogativas e inmunidad, no hemos renunciado y no renunciaremos jamás a la lucha por liberación na­cional y la construcción del socialismo.

MNR-H no quiere elecciones

Compañeras y compañeros, hablemos específi­camente y no por mucho tiempo de dos problemas: el carácter general de las elecciones de este año y la nueva conspiración que se abre en los últimos días. Y en ese orden, porque también hay una relación direc­ta entre una y otra cosa. ¿Por qué no quieren aceptar elecciones generales los miembros de la alianza del MNR? En primer término compañeras y compañeros, porque su jefe el doctor Víctor Paz Estenssoro sabe que si fue derrotado en las elecciones del año pasado, este año lo será en mucha mayor medida. ¿Por qué será derrotado el señor Víctor Paz Estenssoro? Primero, por su descubierta complicidad con los golpistas del 1 de noviembre; en segundo término por su descubierta responsabilidad en la aprobación de ese paquete eco­nómico que equivale a decir al pueblo de Bolivia “vengan invitados a nuestra mesa después de un banquete de largos ocho años, pero no a comer sino a pagar la factura”. Y será derrotado en mayor medida además porque su frente ya no existe. Ya se fue la Democra­cia Cristiana, ya se irá el señor Walter Guevara Arce.

¿Entonces quién queda, qué partidos quedan dentro de ese frente, dentro de esa alianza? Queda un par­tido que hace mucho tiempo que ha perdido el dere­cho de llamarse de izquierda. Es el partido comunista marxista leninista, porque ha llegado el momento de ponerle apellido y nombre a cada uno de los responsa­bles de la gran traición al pueblo de Bolivia.

Lenguaje policiaco

Nos referimos a ese partido, compañeros y com­pañeras, cuyo jefe ha tenido la insolencia, el día de ayer, de manifestar el deseo más ferviente de que no­sotros los socialistas al abandonar el parlamento nos entreguemos a la lucha armada. Un deseo que lo en­tendemos en su verdadera intención, porque equivale a señalarnos con el dedo ante las fuerzas represivas nacionales e internacionales para que seamos víctimas de un atentado de los grupos paramilitares. Ese es un lenguaje policíaco y no es de un revolucionario. No tiene autoridad moral para referirse en esos términos a un partido que tiene una clara estrategia de lucha que jamás se aparta de una línea de masas. Porque nuestra concepción es proletaria, porque nuestra con­cepción del desarrollo de las sociedades es científica, porque nunca como jefe de ese partido levantamos la metralleta bajo el nombre del comandante Rolando en Santa Cruz para enfrentar a un general como pro­gresista como Tórrez y nos pasamos a un automóvil último modelo en el senado.

Saben las compañeras y los compañeros que mi-litan en nuestras filas y aquellos que simpatizan con nuestras banderas, y aquellos que creen en nuestra pa­labra que no es usual en nuestro lenguaje lo que acabo de decir con respecto a ese partido y de su jefe. Lo hemos hecho a pesar nuestro porque nos han obliga­do a ello con sus intervenciones. Preferimos nosotros siempre en nuestra lucha política, prescindir de las personas, de las individualidades, abandonar el adje­tivo e ir al análisis a fondo del problema económico, social y político. Discutir ideas y no anécdotas. Lo he­mos hecho muy a pesar nuestro, lo decimos una vez más.

Retomamos el tema, compañeros y compañeras.

¿Cómo podrían volver esos pequeños grupos políti­cos al parlamento en el número de representantes que tiene hoy día? ¿Cuántos diputados y senadores tienen el partido del que acabamos de referirnos? Alrededor de ocho, dos senadores y seis o siete diputados. ¿Creen ustedes compañeras y compañeros que si ese partido se hubiese atrevido a ir a las elecciones anteriores solo, como nosotros, con nuestras propias banderas, habrían tenido un solo diputado? ¿Y creen ustedes que ahora, después de un semestre de traición a los intereses obreros y populares podrían tener medio di­putado?

La UDP: No quiere elecciones

Por qué van a interesarse en elecciones generales. Si elecciones generales significan para ellos la pérdida de la representación parlamentaria, de la influencia y de la dieta que para muchos es lo más importante de todo. Lo mismo pasa con otros sectores políticos. Dentro de la UDP. Ahora esos partidos se pronuncian por elecciones generales, pero cuando nosotros lo propusimos en agosto no querían saber de ellas. Por qué se ha producido ese cambio. Porque el MNR–I que dirige el señor Hernán Siles Suazo se ha dividido y subdividido. Hay tres facciones ahora. Una de ellas, de la que forman parte dos ministros de gobierno, tie­ne 12 diputados. Si ellos tuviesen que ir a las próximas elecciones con sus propios nombres, al margen de la figura de Siles Suazo y de la sigla de la UDP, tampoco podrían volver al parlamento. Esta es la explicación de fondo, compañeras y compañeros. Todas las argu­mentaciones jurídicas, ese fervor constitucionalista que simulan los parlamentarios de la mayoría es la manera de encubrir lo que no pueden mostrar ante el pueblo que es un “sanchopancismo” sin límites, no quieren dejar sus bancos, no quieren perder las dietas.

Conspiración golpista

Y ahora, compañeras y compañeros, hablemos del tema que junto a la situación económica de los traba­jadores y el pueblo de Bolivia es el problema más gra­ve, más inquietante. Y es el de la duda, el de la profun­da inestabilidad gubernamental y la amenaza de una nueva conspiración. A lo largo de nuestra exposición esta noche nos hemos ocupado de tres temas: paque­te económico, elecciones generales y ahora la nueva sedición. Y frecuentemente hemos dicho que todos estos asuntos están íntimamente relacionados. Y lo es­tán compañeras y compañeros, porque si no hay reno­vación mediante elecciones generales de ese Congre­so, no hay posibilidad de que el pueblo de Bolivia elija nuevos representantes leales a sus intereses, que reorienten la política económica del país y no obliguen al trabajador a pagar deudas ajenas. Pero además no hay posibilidad, si se produce un nuevo golpe y logra consolidarse, de que realicen ni elecciones ni mucho menos que se modifique la orientación de esa política económica. Y por esto es necesario decir algunas cosas que suelen ocultarse en el lenguaje político convencio­nal. La señora presidente interina (Lidia Gueiler Teja­da) aparecía en una publicidad de la Presidencia de la República, cuando se aprobó el paquete económico, debajo de un dibujo humorístico, donde podíamos ver un gato con un cascabel al cuello y una leyenda que decía: Quién le puso el cascabel al gato. Tenemos que recordar, compañeras y compañeros, esta fábula que se utilizó entonces propagandísticamente a favor del gobierno. La fábula relata la historia de unos ratoncitos que tratan de imaginar una forma de evitar ser devorados por un gato. Uno de ellos tiene la brillante idea de colocar un cascabel en el cuello de un gato, de manera que antes de que se acerque puedan ser todos alertados. La idea fue excelente, pero otro de los ratoncitos preguntó: “quién le pone el cascabel al gato, quien se atreve a ponérselo en el cuello”. De modo que la fábula no servía para lo que utilizó la propaganda oficialista, sino para que nosotros los socialistas he­mos venido haciendo durante mucho tiempo y vamos hacerlo una vez más esta noche ante ustedes. Nosotros le ponemos el cascabel al gato, al gato de la conspira ción. Nosotros señalamos a los conspiradores y deci­mos cuándo se está acercando y qué es lo que tenemos que hacer para que ese gato conspirador no devore la libertad, la seguridad, los derechos fundamentales del pueblo de Bolivia.

¿Quién le quita el cascabel al gato de la conspira­ción? ¿Quién se lo quita? Se lo quitan todos aquellos que disminuyen la peligrosidad del momento. Se lo quitan deliberadamente todos los voceros de la dere­cha que atribuyen como causa de inestabilidad polí­tica, no la conspiración en las sombras sino el justo y legítimo reclamo de Bolivia por mejores condiciones de vida. Cuando todos días en notas periodísticas ra­diales, escritas, cuando en todas las declaraciones se nos dice que el pueblo ya no soporta más el caos y la anarquía, lo que se está haciendo es reclamar otra vez la hora de los tanques y del derramamiento de sangre.

El partido, compañeras y compañeros, adquiere el compromiso de dar en publicidad en 48 horas el documento probatorio de la nueva conspiración. Se dirá que somos imprudentes al anunciar esa publica­ción. No ha sido nuestra mejor virtud la prudencia, es verdad, pero sabemos que cumplimos así nuestra obligación y ese documento es: la nota circular de la Confederación de Empresarios Privados a todos sus asociados pidiendo una cuota extraordinaria para fi­nanciar el próximo golpe. Y presentaremos el recibo además, el documento fotocopiado.

Para que el pueblo pida la palabra

Compañeras y compañeros, les pedimos una vez más preservar una sólida unidad clasista del movimiento obrero, una sólida unidad consciente en torno de la Central Obrera Boliviana. Obligar a los partidos que se reclaman de la clase trabajadora, de una vez por todas, a ser en absoluto, consecuentes y leales sectores obreros y populares. Conformar con la mayor rapidez esa unidad en el seno de la izquierda consecuente que sea capaz de orientar y conducir la lucha de resisten­cia.

Tenemos que armar ideológicamente a las masas y movilizarlas. El mayor peligro está en la desmovilización, en la creencia de que un próximo golpe es im­posible. Nosotros como revolucionarios estamos obli­gados a decirles la verdad. Hay algunas condiciones distintas de aquellas que se dieron el 1 de noviembre que tienden a favorecer una nueva aventura golpista. Decimos a favorecer, pero no a asegurar su consu­mación, y mucho menos su consolidación, porque la realidad social y política de nuestro país y la realidad política internacional condenan una vez más al fra­caso cualquier aventura golpista. No descartamos la posibilidad de que la aventura en un primer momento pudiera prosperar por sorpresa. No descartamos que esa aventura pudiera alcanzar ciertos visos de conso­lidación. De lo que estamos seguros es que fracasará. Caeremos algunos, pero fracasará. Porque detrás de la máquina de guerra más espantosa hay un hombre

que la maneja y dentro de ese hombre que la maneja hay un campesino, hay un obrero, hay un hombre de nuestro pueblo y llega un momento en que la sangre no puede seguir derramándose. La historia nos ense­ña mil ejemplos en los que queda probado que en ese gran duelo histórico entre la fuerza y el espíritu, y en este caso es la pasión por la libertad y justicia social, se impone lo segundo y no lo primero, y el pueblo de Bolivia volverá a triunfar frente a una nueva aventura golpista.

Compañeras y compañeros, debemos llegar ya al final de este acto de masas que lo anunciamos es el primero y será el último si dentro de 24 horas la ma­yoría congresal aprueba elecciones generales, pero si persiste en el error y aprueban y ratifican la resolución por la cual las elecciones será solo para Presidente y Vicepresidente, a este acto le seguirán muchos más grandes, más combativos acá y en todo el país.

Y que nadie diga compañeras y compañeros, que nuestra actitud, la de los socialistas, y la de ustedes en la calles, es un actitud que contribuye a alentar un cli­ma sedicioso. Todo lo contrario compañeras y compa­ñeros. ¿Quiénes son los responsables de la agudización de la crisis política? ¿Quiénes son los responsables de crear condiciones favorables para un nuevo golpe?, ¿aquellos que dan la espalda a la demanda unánime del pueblo de Bolivia y quieren elecciones restringidas o aquellos que estamos haciendo con nuestro renun­ciamiento la máxima contribución a una rectificación oportuna del proceso para que se escuche la demanda del pueblo de Bolivia? Esta es una manera de defender la democracia. Esta es la manera de cuidar las liber­tades y derechos fundamentales. Que nos oigan en todas partes. Cinco diputados socialistas hemos deja­do de pedir la palabra en la cámara, para que miles, cientos de miles, millones de hombres y mujeres de nuestro pueblo la pidan y la tengan e imponga su vo­luntad en nuestro país.

Dos preguntas

Compañeras y compañeros: debemos al terminar formular dos preguntas formalmente dirigidas a us­tedes y que nos respondan con claridad: La primera:

¿hicimos bien los diputados socialistas al renunciar a nuestro mandato? Sí (responde la multitud). La se­gunda compañeros: Nos comprometemos todos los que estamos acá, a marchar en este momento por la calle Comercio. Pero el compromiso, compañeras y compañeros, el compromiso no es solamente de mar­char, y en esto va la responsabilidad y el crédito revo­lucionario del Partido Socialista. Comprometámonos a hacerlo con el mayor orden, con la mayor respon­sabilidad. Esta es manifestación vigorosa del pueblo, pero quiere y debe ser una manifestación democrá­tica. Les pido a todos vigilar entre las filas, que no se incruste ningún provocador. Que la derecha y el fas­cismo no nos mande provocadores para desestabilizar la situación política.

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