El evento académico se realizará este martes 22 de abril de 2025 a horas 19:00 (hora de Bolivia) y se transmitirá por …
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Roger Cohen/Ségolène Le Stradic/New York Times El presidente Macron pidió la creación de una comisión conjunta franco-haitiana de historiadores …
Las cenizas del hijo de Túpac Amaru y Micaela Bastidas, …
Jueves 10 de abril a horas 19:00, hora de Bolivia. …
Alberto Acosta/lalineadefuego.info “Nos estamos jugando el modelo de sociedad …
El desierto de Atacama es una importante fuente de litio …
A 40 años de la desaparición física del líder socialista. Marcelo Quiroga Santa Cruz, escritor, ensayista, político y cineasta; nacido en Cochabamba
Programa radial de Marcelo Quiroga Santa Cruz: Pido la Palabra.
9 I. Entrevista por Raúl Salmón de la Barra, Radio Nueva América ..mp3 Esta es la entrevista más completa a Marcelo Quiroga

Alberto Acosta/lalineadefuego.info “Nos estamos jugando el modelo de sociedad para las próximas décadas. Porque en este mundo en llamas, el conflicto de fondo es aquel que enfrenta al capital contra la vida, a los intereses privados contra los bienes comunes, a las mercancías contra los derechos.” Miguel Urbán Crespo Eurodiputado 2015-2024 Todo indica que entramos más y más en un nuevo y complejo período en la historia de la Humanidad. Instituciones internacionales de la postguerra, como Naciones Unidas, creadas para asegurar la Paz e impulsar “el desarrollo”, estableciendo normas económicas para intentar alentar relaciones fluidas entre los países, están seriamente debilitadas. Los principios que sustentaban el modelo de democracia inspirados en la fantasía del “sueño americano” se desvanecen a pasos acelerados. La expulsión de un grupo de ciudadanos venezolanos, para confinarlos en una cárcel en El Salvador, atropellando una decisión judicial, es solo una de tantas muestras de la crueldad cada vez más arraigada en la política de los EEUU y de otras partes del planeta. Se trata de “una crueldad bien afinada”, ejercida contra migrantes y refugiados, como reclamaba un líder regional de Alternativa para Alemania (AfD), partido de extrema derecha catapultado al segundo lugar en las recientes elecciones. Los derechos alcanzados en largas jornadas de lucha son atacados sistemáticamente a nivel global, desde posiciones cargadas de resentimientos y odio. Dicen combatir la “ideología” woke, es decir las libertades individuales, los derechos colectivos, los derechos de las mujeres y de las minorías sexuales, los derechos de las colectividades afro e indígenas y los derechos laborales. También arremeten contra los Derechos de la Naturaleza y, por supuesto, contra sentimientos como la compasión, la empatía y las prácticas de cuidado, solidarias y recíprocas. Rasgos fascistas emergen por todo lado. Nos encontramos, en especial, frente al desesperado intento de un imperio decadente por recuperar el poderío de otros tiempos, provocando nuevos y acelerando viejos enfrentamientos inter imperiales, en medio de una policrisis con rasgos de colapso civilizatorio. Con la avalancha de decisiones desatada por el presidente Donald Trump como telón de fondo, gran parte de la atención general se concentra en la guerra arancelaria, la que provoca un profundo cuestionamiento de un libre comercio imposible de practicar, pero dogma indiscutible del discurso hegemónico. A escala internacional la libertad de comercio nunca ha existido. Ni siquiera Gran Bretaña, el primer imperio capitalista industrializado con vocación de dominio global, practicó la tan pregonada libertad comercial. Fue gracias a su poderío naval como impuso sus intereses en el siglo XIX: a cañonazos introdujo el opio en China, o bloqueó los mercados de sus extensas colonias o de los bisoños países recién independizados en América del Sur para monopolizar en ellos la venta de textiles elaborados en Manchester y Lancashire. Las otras potencias europeas tampoco constituyeron una excepción. En la otra orilla del Atlántico, con una economía mucho menos competitiva que la británica, EEUU repudió inicialmente el libre comercio. Ulysses Grant, héroe de la guerra de secesión y presidente de EEUU entre1868 y 1876, declaró que “dentro de 200 años, cuando América haya obtenido del proteccionismo todo lo que pueda ofrecer, también adoptará el libre comercio”. Y vaya que lograron sus objetivos, gracias a barreras comerciales de todo tipo, e incluso apoyándose una y otra vez en sus marines. Así, cuando surgió como vencedor de la segunda guerra mundial, respaldado por la industria manufacturera más grande y productiva del mundo, EEUU finalmente aceptó el mantra de las ventajas comparativas y presionó en el GATT – el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (en inglés General Agreement on Tariffs and Trade) para que todos asuman el dogma del libre comercio. Ni los países asiáticos, Japón o China, ni Rusia, han sido o son librecambistas. Lo cierto es que una vez que un país rico ha logrado sus objetivos, reclama a los demás la apertura comercial, la desregulación económica, el desmantelamiento de barreras para los flujos de capitales, en suma, la adopción de instituciones funcionales a la acumulación de capital. Solo entonces invocan la vieja teoría de las ventajas comparativas. Y esa narrativa está siendo pulverizada por el presidente Trump en estos días. Este giro prueba que las recetas del neoliberalismo -neocolonial en su esencia- han fracasado. Ya no sirven para facilitar al capital las tasas de ganancia esperadas por los accionistas de las transnacionales, ni para generar condiciones mínimas de subsistencia a la mayoría de la población incluso en los países del capitalismo metropolitano. La libertad económica no pasa de ser una entelequia. La división internacional del trabajo, globalizada en función de los requerimientos del capital transnacional, exige hoy ajustes que destrozan principios que se consideraban inamovibles. Poco importa que esto implique debilitar la otrora sacrosanta OMC: Organización Mundial de Comercio, sucesora del GATT, o desmontar las normas internacionales con las que supuestamente se administraba el capitalismo globalizado. En estos días, en medio del desconcierto orquestado por Donald Trump presenciamos cómo se desbarata, sin pudor alguno, el cuento del libre comercio, como parte de una estrategia cocinada con mucha anticipación por la oligarquía transnacional que lo respalda. Hoy vemos cómo se desvanecen en el aire los mal llamados tratados de libre comercio (TLC), al fragor de la guerra arancelaria desatada por Trump en contra de sus socios comerciales contiguos (Canadá y México). Guerra arancelaria que se extiende a China, su némesis geopolítica y económica, y a otros países, como los de la Unión Europea. Y muchos de estos países responden con medidas similares, como si estuvieran empeñados en reeditar la política de empobrecer al vecino (la “beggar-my-neighbor policy”), que aceleró la gran depresión en los años treinta del siglo pasado. En realidad, no hay motivo para sorprenderse. El neoproteccionismo ha estado presente desde hace rato. En las últimas décadas EEUU optó, una y otra vez, por una política comercial que combina el proteccionismo en los sectores en los que ha perdido competitividad, con la promoción del libre comercio en los sectores en que son competitivos. La novedad de estos días es que, en medio de

El desierto de Atacama es una importante fuente de litio para baterías de vehículos eléctricos. A medida que aumenta la demanda mundial, el pueblo Lickanantay se apresura a proteger las ya escasas reservas de agua y su estilo de vida. Muriel Alarcón/El País En la plaza principal de Peine, un pueblo de casas bajas y calles de tierra del Desierto de Atacama, en el norte de Chile, apenas hay movimiento. Es mediodía y el sol se asoma en el cielo sin nubes. De vez en cuando, un camión rompe el silencio mientras trepa sus pendientes agrietadas. Pero no siempre es así de tranquilo. Aunque esta localidad tiene poco más de 300 habitantes, su población puede cuadruplicarse después de las seis de la tarde, cuando regresan a descansar los trabajadores del litio. Este mineral ha convertido a este rincón remoto en un eslabón crucial de la transición energética global. Peine se ubica en el borde del Salar de Atacama, que abarca cerca de 3.000 kilómetros cuadrados. Bajo su superficie, disuelto en aguas salinas subterráneas conocidas como salmuera, se encuentra una de las mayores y más concentradas reservas de litio del planeta. Este mineral se utiliza en el aire acondicionado, computadores y medicamentos estabilizadores del ánimo, hasta, más recientemente, en baterías de autos eléctricos y sistemas de almacenamiento de energía renovable. A medida que gobiernos e industrias en todo el mundo adoptan tecnologías más sostenibles, la demanda de litio se ha disparado. El Salar de Atacama es epicentro de este auge. Se estima que contiene unos 8,3 millones de toneladas de litio y actualmente abastece el 30% de la demanda global. Chile tiene un plan nacional para aumentar aún más su producción. Pero este boom ha transformado el frágil ecosistema del desierto y la vida de las 18 comunidades indígenas que rodean el salar, donde reside el pueblo Lickanantay, también conocidos como atacameños. Hoy, camiones, maquinaria pesada y tuberías cruzan el paisaje desértico, transportando salmuera rica en litio desde pozos subterráneos hacia una red de piscinas de evaporación. Bajo el sol de Atacama, el agua se evapora y deja tras de sí montículos de sal y litio. El cloruro de litio se carga en camiones que recorren el desierto rumbo a la ciudad de Antofagasta, donde el material es refinado en una planta química para obtener carbonato e hidróxido de litio. Luego se transporta 60 kilómetros al norte hasta el puerto de Angamos, en Mejillones, y desde ahí se exporta a destinos como China, Corea, Japón y Estados Unidos. Peine, antes un lugar de “vida tranquila y sana”, según su presidente comunitario, Sergio Cubillos, se ha convertido en un corredor de vehículos de contratistas al atardecer. Por seguridad, los vecinos han instalado rejas. “Hay consumo de drogas y alcohol”, dice Cubillos. Algunas casas exhiben banderas negras en señal de descontento. Pero el problema más crítico es el agua. La minería en el norte de Chile “usa volúmenes comparables a los caudales del río Loa”, el más largo del país y principal fuente hídrica de la región, explica Christian Herrera, experto en hidrogeología en zonas áridas de la Universidad Católica del Norte. Un estudio reciente reveló que la zona del Salar de Atacama, donde se extrae salmuera rica en litio, está hundiéndose hasta dos centímetros por año, y que están disminuyendo los niveles de aguas subterráneas. Los pueblos aledaños han visto cómo se reduce su ya escasa agua potable. En Peine, el agua se corta en las noches para recargar sus estanques. Cubillos comprende que el litio es clave para un mundo sin combustibles fósiles, pero exige mayor regulación. “No queremos que llegue el momento en que se diga: ‘¿Sabe qué? Va a tener que emigrar de Peine porque ya no tiene agua, no le queda territorio’”. *** Los Lickanantay han habitado el desierto no polar más seco del mundo durante milenios. Han sido cazadores, pastores y agricultores. En kunza, su lengua ancestral, la tierra o Madre Tierra se llama Patta Hoiri y el agua, Puri. La región en la que viven es rica en minerales: hace millones de años, la actividad volcánica y magmática los depositó en el subsuelo, y el clima árido los ha preservado. Las compañías mineras llegaron a la zona a comienzos del siglo XX en busca de cobre. Pronto surgieron pueblos alrededor de los yacimientos. En Peine, la industria inyectó recursos a la economía rural: ayudó a construir la capilla de la iglesia San Roque, la escuela local y una cancha de fútbol. También ha sido una fuente clave de empleo formal. Pero la demanda reciente de litio ha superado con creces los niveles históricos de extracción. El Estado chileno, a través de la agencia estatal Corfo, es dueño de los derechos mineros del Salar de Atacama. Corfo gestiona los contratos de explotación con empresas que operan en la zona: Albemarle y SQM, con participación accionaria de la firma china Tianqi Lithium y la familia Ponce Lerou, vinculada al exdictador Augusto Pinochet. Una nueva alianza público-privada entre SQM y la Corporación Nacional del Cobre (Codelco) también operará en el salar entre 2025 y 2060, con Codelco como socio mayoritario (50 % más una acción). Según la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), la demanda global de litio alcanzará 3,8 millones de toneladas métricas de carbonato de litio equivalente en 2035 —frente a 310.000 toneladas en 2020—; se multiplicará por 12. En 2023, el presidente Gabriel Boric presentó la Estrategia Nacional del Litio, con la meta de aumentar la producción del país en un 70% al 2030 y devolverle a Chile el liderazgo mundial del mercado, perdido en 2017 ante Australia. “Nadie desconoce que ha existido un desarrollo”, dice Cubillos. “Pero lo que más se reclama es que hay un abandono estatal”. A diferencia de Australia, donde el litio se extrae de roca dura mediante procesos químicos complejos y costosos, en Chile el método consiste en extraer salmuera, gracias al excepcional clima árido y soleado, explica Hugo Romero, experto en geografía y climatología de la Universidad de Chile. Esto

CARTA DEL CONGRESO NACIONAL INDÍGENA, GRUPOS, COLECTIVOS, ORGANIZACIONES, MOVIMIENTOS Y PERSONAS INDIVIDUALES DE MÉXICO Y EL MUNDO, Y EL EJÉRCITO ZAPATISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL A LAS MADRES, PADRES Y FAMILIAS BUSCADORAS DE JALISCO Y TODO EL PAÍS A las madres, padres y familias buscadoras de Jalisco y todo México, A Tod@s l@s que buscan a quienes nos faltan. Desde el color de la tierra que somos el Congreso Nacional Indígena y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, junto a las organizaciones, colectivos e individuos que han decidido suscribir la presente carta, con dolor y rabia hacemos nuestro el luto que inunda los campos y las ciudades ante las más de 124 mil personas desaparecidas; y con respeto nos dirigimos a todas y todos los que de forma incansable buscan entre la muerte a quienes nos esconde el poder criminal que gobierna este país. Nos dirigimos a quienes no buscan permiso para existir, porque su existencia es resistencia. No piden perdón por buscar, porque en su búsqueda está la verdad que el sistema quiere ocultar, porque nos enfrentamos a un enemigo que no solo quiere nuestras vidas, sino también nuestro futuro. Repudiamos la campaña de desprestigio y criminalización que hacen al unísono gobiernos corruptos y grupos delictivos en contra de las madres, padres y familias buscadoras; campaña que está dirigida a generar condiciones para la represión por parte de los gobiernos o sus narco-paramilitares, capaces de engendrar crímenes de lesa humanidad como el horror del crematorio clandestino de Teuchitlán, Jalisco, que aunque le llamen como quieran y pretendan justificarlo criminalizando a las víctimas, es un centro de exterminio al servicio del capital, el mismo que sostienen y protegen quienes dicen gobernar este país. Observamos indignados como esta estrategia de desprestigio y criminalización es la similar a la que los militares y el gobierno federal han ensayado en los años anteriores en contra de las madres y padres de los 43 de Ayotzinapa y sus asesores, otra herida viva, otro infierno desatado por este narcoestado. Los pueblos que somos, vemos como los cárteles criminales y sus grupos armados, de manera notable el Cartel Jalisco Nueva Generación, son protegidos por los gobiernos; como les otorgan impunidad y apoyo a través de las fiscalías, los jueces y los cuerpos de seguridad pública, incluidos los militares. Y estos cárteles son también los invasores agrarios, son los guardias de la mina, del parque eólico, los que venden el agua de los pueblos, los que ejecutan la obra pública y administran municipios, regiones y estados enteros, los que apuestan a la privatización de la tierra y le ponen precio, los que dividen y confrontan a nuestras comunidades, los que inundan de droga los territorios indígenas, los que roban maderas preciosas, los que administran y operan la trata de seres humanos, los capataces del trabajo esclavo en maquiladoras y agroindustrias, los que hacen de la muerte de niños y jóvenes su estrategia de expansión. La violencia que hoy vivimos para hacer posible todo eso que el gobierno disque de izquierda llama desarrollo, cuatro te o cuatro letras, no la habíamos vivido más que en las sangrientas guerras a las que hemos sobrevivido. Los mercenarios al servicio del capitalismo avanzan imponiendo un mundo gobernado por el dinero y la muerte. Los campos de exterminio, los paramilitares, las fuerzas armadas y las corporaciones policiacas son parte de la misma maquinaria que despoja, asesina y desaparece. Frente a este infierno y en nombre de los que nos faltan, en nombre de la dignidad y valentía que nos enseñan las y los colectivos de madres, padres y familias buscadoras, levantamos la voz y la memoria, responsabilizando al Estado mexicano, a sus instituciones y a los intereses capitalistas que lo sostienen, de cualquier daño a las madres, padres y familias buscadoras. Su lucha es nuestra lucha, porque en ella está la defensa de la vida, la tierra y la autonomía que son raíz de la esperanza colectiva. Hermanas y hermanos de las familias buscadoras, de los colectivos incansables de madres y padres: Nosotros somos pueblos originarios que habitamos la tierra que sangra. Escuchamos el viento que grita el dolor y honramos el fuego de la vela que con esperanza no se apaga, dibujando los nombres de los que se llevaron. Porque quienes buscan no son silencio, son semilla. No son lágrimas, son memoria. No son derrota, son horizonte. Porque en cada paso, en cada grito, en cada mano que se une, hay un mundo sagrado que nace, convirtiendo el luto en lucha y construyendo, desde abajo, la verdad y la justicia. Llamamos a los pueblos originarios, a las comunidades en resistencia y a la sociedad consciente a levantar la voz y la memoria, emitiendo comunicados, haciendo acciones, murales, ceremonias y palabras que exijan justicia. Porque en la memoria de nuestros desaparecidos está la semilla de un mundo nuevo, donde el capital no gobierne, donde la vida valga más que el dinero y donde los pueblos florezcamos libres. ¡Por los que no están, por los que buscan, por los que resisten! ¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos! ¡Por la reconstitución integral de nuestros pueblos! ¡Nunca más un México sin nosotros! México: Congreso Nacional Indígena Agrupación Un Salto de Vida/ Jalisco Ambientes Justos AC/ Jalisco AMH/Veracruz AMJI (Agrupación Mexicana de Judíes Interdependientes)/ CDMX Antimonumenta Glorieta de las Mujeres que Luchan/CDMX Antsetik ts’unun/ Chiapas Asamblea de la Comunidad Indigena Binniza de Puente Madera/ Oaxaca Asamblea de la Comunidad Indigena Chontal El Coyul/ Oaxaca Asamblea de los Pueblos Indígenas del Istmo en Defensa de la Tierra y el Territorio – APIIDTT/ Oaxaca Asamblea de Pueblos en Resistencia/ Jalisco Asamblea General Permanente del Pueblo de San Gregorio Atlapulco/ CDMX Asamblea Nacional por el Agua y la Vida Asociación De Exploración Científica Y Recreativa Brújula Roja Batallones Femeninos Biblioteca comunitaria ambulante de Comachuen/ Michoacán Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer, E.M. A.C./ CDMX Brigada Cigarra/Jalisco Brigada Dr. Ignacio Martín-Baró/ Jalisco Brigada Ricardo Flores Magón/ Baja California Sur Brigadas Emiliano Zapata de México (BEZ-MÉX) Café filosofico ¿Qué

Lunes 17 de marzo a horas 19:00, hora de Bolivia. Por el canal de YouTube de Hora 25: https://www.youtube.com/@hora25periodismodelnuevoti11 Invitado: Eduardo Gudynas Montevideo, 1960. Investigador en el Centro Latino Americano de Ecología Social (CLAES) y es investigador asociado de la RedGE. Desde hace tres décadas aborda posibles alternativas al desarrollo, acompañando a organizaciones ciudadanas y en la academia. Fue el primer latinoamericano en recibir la cátedra Arne Naess en ambiente y justicia social de la Universidad de Oslo, está incluido entre los 74 pensadores clave en desarrollo, y acompaña a la comisión de transformación de la economía mundial del Club de Roma. Sus últimos libros incluyen uno sobre la teoría de los extractivismos, otro sobre corrupción y extractivismos, un manual sobre los derechos de la Naturaleza, y un análisis sobre las alternativas al desarrollo en tiempos de pandemia. Varios de estos libros publicados con Plural y con La Libre del Cedib. Con Mirko Orgaz. Por el canal de YouTube de Hora25: https://www.youtube.com/@hora25periodismodelnuevoti11