Mañana el pueblo: Programa socialista

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TÁCTICA Y ESTRATEGIA SOCIALISTAS EN LA COYUNTURA 1979-1980]

Ahora, yo quisiera detenerme un instante en el análisis de estas expresiones que estamos utilizando frecuentemente, táctico, estratégico, estratégico, tácti­co, qué estamos queriendo decir con eso. Hay partidos que no son marxistas, que no son de la clase trabaja­dora, pongamos por ejemplo el caso del MNRI, el caso del MIR, que sin embargo, no obstante, son partidos que están interesados en un proceso de constitucio­nalización y democratización del país; ahora, para un partido de la clase trabajadora […], para un partido obrero, el Partido Socialista, las elecciones no son una meta, son un medio, no nos interesan las elecciones en sí mismas sino como una manera de avanzar; la for­ma de elegir los poderes del estado, mediante el voto directo, secreto, es una forma democrática, y la demo­cracia de que estamos hablando es una democracia burguesa, no es una democracia socialista, no es la democracia obrera, verdad?, es una democracia bur­guesa, porque la burguesía tiene formas de expresión de su poder político, hay formas democráticas y hay formas francamente dictatoriales; pero las formas de­mocráticas de la burguesía se las ha arrancado la clase trabajadora en su lucha, a la burguesía o la burguesía conquistó, en otro periodo de la historia, cuando era una clase progresista, frente a formas feudales de con­trol y uso del poder. Por lo tanto, para los trabajadores, el avanzar hacia la consolidación de un orden demo­crático burgués, no es aceptar esa legalidad que no es la suya, es una legalidad de la clase dominante, pero es una legalidad que le permite un espacio de desarrollo político mayor que un régimen puramente dictatorial que cancela todas las libertades y derechos, y por eso lucha para reocupar, para reconquistar ese espacio y a partir de allí continuar con su lucha, con propósitos mayores.

En cambio para los partidos que no son de la clase trabajadora, he citado dos, el MNRI y el MIR, el res­tablecimiento de la democracia burguesa es una meta, es un fin en sí mismo, desde el punto de vista de la formalidad del sistema organizativo de la sociedad. Es posible que ellos piensan, por ejemplo, hacer uso de ese poder democrático de la burguesía, con fines de cambio que nunca serán substanciales, lo que está bien, es progresista en alguna medida; pero nosotros […] no obstante nuestras diferencias, nosotros nos proponemos la liberación nacional y el socialismo, ellos la consolidación de la democracia burguesa, no obstante esas diferencias enormes, estamos identi­ficados en el propósito inmediato de consolidar esa democracia; y eso nos permite marchar juntos, pero marchar juntos hasta cierta etapa del camino, son compañeros de ruta. Cuando lleguemos a la culmi­nación de ese proyecto inmediato, la separación es inevitable, porque nuestro proyecto sigue adelante y los otros ya han satisfecho el suyo, y a partir de ese momento, lo que era una identidad en los propósitos se vuelve una contradicción, ¿verdad?

Ahora, se llama táctico a un entendimiento o a un propósito, que se refiere a los fines inmediatos de la lucha, y se llama estratégico, a los fines de largo plazo, más lejanos. La estrategia está formada por una serie de decisiones y pasos tácticos, la suma de decisiones y opciones tácticas hacen un perfil estratégico, a más largo plazo. Ahora, cómo se utiliza esto de la estrategia y la táctica en la conformación de un frente. Veamos lo que está ocurriendo en este momento por el frente encabezado por Paz Estenssoro. Qué representa para la derecha pazestenssorista, para la derecha del PRA, para la derecha demócrata cristiana, la presencia del Partido Comunista Marxista Leninista, la fracción pequinesa del PC. Qué, qué clase de aliado es para ellos, visto desde su punto de vista, desde su interés; es un aliado táctico, ¿verdad? Sabe que el PCML se propone otra cosa, pero le interesa ir acompañado del PCML ahora, para engañar a las masas, para disimular su ín­dole reaccionaria, llevan como furgón de cola, arras­trando a un PC para engañar a las masas. Entonces desde el punto de vista de la derecha, porque importa cual es el punto de vista con que estamos juzgando la alianza, si es táctica o estratégica; desde el punto de vista de la derecha, la presencia del PCML importa un aliado táctico, es decir, lo está utilizando al PCML para sus propios fines. Satisfechos sus fines se va a des­hacer del PCML, ya no les sirve, no solo que no les sirve sino que se va a convertir en un adversario, en un obstáculo para la consolidación de su proyecto.

Ahora, qué es para el PCML, visto desde su ángu­lo, el pazestenssorismo y los otros partidos de derecha; ellos dicen, para nosotros ellos son un aliado táctico, porque los estamos utilizando para avanzar una parte del camino, satisfecho nuestro propio proyecto se va a dar la contradicción. Aparentemente los dos tendrían razón, el PCML sería un aliado táctico para la dere­cha, y la derecha sería un aliado táctico para el PCML, pero acá lo que importa es quién tiene “el sartén por el mango”, para hablar en términos que no son científi­cos pero que son expresivos. Un frente está integrado por partidos, no hay partido que no exprese los inte­reses de alguna clase, o de algún sector de clase; lo que importa dentro de un frente es, qué partidos y por lo tanto qué clases sociales detrás de esos partidos, hege­monizan el frente. En este caso, ¿se puede decir que el PCML hegemoniza el frente aquél? ¿Que lo controle?

¿Que lo domine? Es todo lo contrario, ese es un frente hegemonizado por la derecha. Entonces quién utiliza a quién, la derecha utiliza al PCML y no el PCML a la derecha. Esto es irrebatible, esto lo decimos nosotros resumiendo este pensamiento, en un título que va a aparecer en el primer número de nuestro vocero par­tidario, que entre paréntesis sería bueno hablar de esto

¿No es cierto Walter [Vázquez Michel] ¿Aprovechar con los compañeros después? En pocos días más ya sale a la calle el primer número del vocero partidario. Cuando se gana con la derecha, es la derecha la que gana. La derecha nunca hace mal negocio. Bien, entonces. Nosotros planteábamos que el frente que debía organizarse y debe organizarse todavía, debe ser estratégico y debe ser táctico al mismo tiempo. ¿Por qué táctico? Porque es un frente amplio el que estamos buscando, porque vamos a tener aliados, compañeros de ruta que no son partidos marxistas y que represen­ten los intereses de los obreros. Pero porqué estratégico al mismo tiempo. Porque dentro de ese frente, confor­mado por 8, 10 o 14 organizaciones, debe haber al­gunas identificadas con los obreros, que se conviertan en el sector hegemónico del frente; lo que importa es quién controla la alianza. Entonces la alianza debe ser controlada por los partidos que expresen los intereses de los trabajadores; un control que tiene que expresar­se en la definición ideológica del entendimiento, en la definición programática, en el sistema decisorio inter­no. Ese intracuerpo frentista, es el que garantiza que el frente no se agote en elecciones, que subsista, pero que subsista para los fines históricos de la clase obrera. Es estratégico. Y es táctico porque es amplio, porque lleva aliados de ruta pero no es utilizado por ellos, los utiliza, para los fines comunes democratizadores ge­nerales. Este es el proyecto que nosotros diseñamos, esto es lo que nunca se pudo captar y lo que no fueron capaces de llevar a la práctica. Y entonces vemos que dentro de la UDP, quiénes hegemonizan el acuerdo, quienes lo hegemonizaron el año pasado ya. ¿El Parti­do Comunista? Tampoco, la alianza MIR-MNRI. Por eso les decía hace un momento a ustedes, ahí estamos viendo también un reflejo de la lucha de clases, son dos posiciones distintas. Por eso es que el programa de la UDP el año pasado no puede ser más conservador; es decir, es un programa que podría haberlo firmado el Partido Liberal por ejemplo […], en el año pasado; por eso que internamente el MNRI dice: podemos re­solver todas las fuerzas democráticamente y mediante el voto, no? Pero, el MNRI es más grande, de modo que tiene 15 votos, el MIR también es grande, tiene 5, entre los dos 20 votos; y entre todos los demás dis­tribuye unos 7 u 8 votos, de modo que cualquier cosa que tenga que decir, que decidirse, se decide por los 20 votos que controla el MNRI. Entonces donde está la hegemonía del frente ahí, en esos dos partidos. ¿A qué clase social representan los dos? ¿Al proletariado boliviano? No.

Entonces vemos cómo el año pasado ocurrió, lo que nosotros temíamos y habíamos alertado en enero que no podía ocurrir, dijimos, es verdad que la reor­ganización del movimiento obrero no concluye y que dada esa realidad, no podemos proponer un frente en el que se acepte por todos los partidos un programa proletario, un programa democrático, de avanzada,

¿verdad? Pero lo que queremos evitar es que la iz­quierda se enajene, que la izquierda sea incapaz de diseñar un propio proyecto político, que la izquierda renuncie a la revolución y se acople, como factor de­pendiente, a la cola, de proyectos políticos de la dere­cha, dijimos, lo que queremos evitar es que la izquier­da se pirifique. Porqué decíamos pirifique. Por el PIR, el PIR fue un partido marxista y fue muy grande en su momento, y ha desaparecido, se ha extinguido el momento en que el PIR claudicó como ha claudicado ahora el PCML, frente a la derecha pazestenssorista; como podría ocurrirle al PC si es que permanece en condición sometida, en ese frente hegemonizado por la alianza MIR-MNRI.

Formación de cuadros del PS-1 (sábados), La Paz, 1979.

 

Cuando a propósito de la pregunta del univer­sitario del POR nos referíamos a la insurrección y a la necesidad indispensable de que las masas cuenten con una dirección política unitaria, nos referíamos naturalmente a una insurrección que permita la con­solidación de un poder revolucionario; porque para darle una revolución destinada al fracaso pues no ha­blemos de insurrección ¿verdad? Y el compañero Lora reconoce que sin esa vanguardia, sin esa conducción, aunque puede darse por acción instintiva de las masas un hecho insurreccional, no puede consolidarse ¿verdad?. Estamos de acuerdo entonces. […] Es evidente que desde el punto de vista de los intereses obreros y de los sectores explotados de nuestra sociedad ca­pitalista dependiente, como proyecto histórico que es el vaciar el contenido de clase burguesa de estado y apoderarse del poder del estado para la organización de una sociedad socialista, el método de acceso al po­der por los trabajadores no solo que no es el electo­ral sino que ni siquiera es el pacífico. Esto dicho de una manera clara, rotunda. Ahora, esto nos lleva a la necesidad de definir en qué democracia estamos pen­sando, porque una es la democracia burguesa, es decir una es la institucionalidad del estado que se reviste de formas democráticas de la dominación de clase y otra es la verdadera democracia, la única auténtica que es la democracia obrera, organizada cuando los trabaja­dores logran arrebatar el poder a la clase dominante. Por lo tanto, por la vía electoral no se puede pensar en absoluto en constituir esa democracia que estamos buscando con nuestra lucha y ni siquiera por la vía pa­cífica. De lo que desde luego, como en alguna ocasión hemos comentado nosotros no derivamos la conclusión equívoca y que ha llenado de mártires el suelo de América Latina, de que la violencia es buena en toda circunstancia, en cualquier momento, cualquiera que fuese la correlación de fuerzas; porque nosotros te­nemos de la violencia revolucionaria una noción que no es ética, porque esta es una visión burguesa, tene­mos una noción revolucionaria y nos interesa desde el punto de vista de su eficacia política porque lo que quieren los trabajadores y los sectores oprimidos son victorias y no mártires, no figuras.

Conferencia Facultad de Economía (UMSA, junto a Guillermo Lora (POR), 1979.

 

No buscamos el apoyo electoral a nuestra candi­datura presidencial para abrir las puertas del Palacio de Gobierno, sino en procura del esclarecimiento, en la conciencia colectiva, de la inutilidad política para los trabajadores y los sectores oprimidos de nues­tra sociedad, de las opciones de gorra [militares] y las dos de sombrero [civiles] que se identifican en el común propósito de consolidar el sistema capitalista dependiente, no obstante las diferencias adjetivas que les separan. Tampoco buscamos un banco en el Par­lamento en procura de inmunidad y dieta, sino para transformar esa institución en una tribuna revolucio­naria. Aspiramos a ese puesto lucha, lucharemos por conquistarlo y creemos posible la realización de este propósito.

Entrevistado por revista “Zeta”, La Paz, marzo-abril, 1979.

 

El neobanzerismo intentó recapturar del todo el Poder Ejecutivo [golpe militar del Cnel. Alberto Na­tusch, ex ministro de Banzer] del que había sido gra­dual y parcialmente desplazado con un golpe [militar] y una elección [general], pero la resistencia popular le cerró el paso. Los tanques no pudieron consolidar la aventura golpista; pero el pueblo tampoco encontró condiciones para transformar su victoria democrática en el desarrollo de un proyecto liberador. Los meca­nismos de sucesión constitucional y el oportunismo llenaron el vacío de poder, con la opción política bur­guesa mejor vinculada al imperialismo; la A-MNR [Alianza-MNR]. El neobanzerismo se reagrupa y consolida en los mandos militares. A cambio del Pa­lacio de Gobierno que ya no podía retener, reclamó y obtuvo la cesión total del Alto Mando del que había sido parcialmente desplazado. El golpe, en sus fases armada y económica, ha revelado la naturaleza electo­ralista de todos los Frentes y todos se disuelven en una realidad social que los sobrepasa y una realidad polí­tica para la que no tienen respuesta. Sólo la apariencia muestra a los partidos de izquierda y a las corrientes fascistas de las FF.AA. como a los protagonistas del gran conflicto. Quienes se enfrentan por la resolución del futuro son los trabajadores y la clase dominante. El movimiento obrero se ha reorganizado y fortalecido. Pero carece de una vanguardia política unitaria que conduzca la resistencia obrera y popular en la pers­pectiva de la Liberación Nacional y el Socialismo. Sólo el remanente ideológico del anarco sindicalismo inspira la prédica antipartido y condena la lucha de los trabajadores a su frustración en el marco de las reivindicaciones salarialistas y democráticas. […] El frente interno, unitariamente antigolpista, comienza a agrietarse. La oligarquía ha resuelto que el precio de la democracia debe ser el hambre. Es la hora de la uni­dad y la consecuencia revolucionaria.

Vocero del PS-1, “Mañana el pueblo”, noviembre, 1979.

 

MAÑANA EL PUEBLO [PRÁCTICA POLÍTI­CA Y PROGRAMA SOCIALISTAS]

Es la primera vez que se organiza un partido político por intelectuales radicalizados oriundos de la pequeña burguesía, que abrazan la ideología de la clase trabajadora y que, lejos de utilizar el instrumen­to político para el servicio de los intereses de clase de que son originarios, entregan espontáneamente ese instrumento a la dirección de la clase trabajadora. En los mismos estatutos se establece que la elección de las autoridades partidarias debe hacerse median­te el pronunciamiento individual de cada uno de los delegados que intervinieron, en este caso, en el con­greso nacional de fundación. Se prohíbe asimismo, por disposición expresa del estatuto, el voto secreto, porque aunque es democrático, no es revolucionario. Y se prohíbe también expresamente la elección por aclamación. Tenemos en el pasado reciente ejemplos negativos de este procedimiento, con el que se cohibía a las bases, las inhibían y de este modo les impedían manifestar discrepancias. En suma enervaban toda expresión democrática de disidencia interna y, por último, aseguraban perennidad al liderazgo, no siem­pre merecido en relación con el modo responsable de conducir una comunidad política.

Entrevistado por diario “Semana”, La Paz, mayo-junio, 1971.

 

La batalla que la izquierda perdió el 21 de agos­to [de 1971] no fue militar, sino política. Es la previa derrota política la que empujó a sus organizaciones de vanguardia a la defensa armada y tardía que, por ello mismo, estaba condenada al fracaso. Pero como la lucha política no es otra cosa que la forma más alta de expresión de la lucha de clases, la derrota de la iz­quierda comenzó con la pérdida de los sectores pobres no obreros y de las capas medias de la pequeña bur­guesía, cuyos intereses fueron confundidos con los de la burguesía, dejando a la clase trabajadora aislada y enfrentada a una correlación de fuerzas francamen­te desventajosa. El 21 de agosto puso de manifiesto que la exacerbación de las diferencias ideológicas que hasta entonces antagonizaron a las distintas fuerzas de izquierda trabadas en una contienda suicida por la primogenitura de la revolución, cedían ante la co­mún necesidad de impedir la cancelación del proceso revolucionario; que las masas obreras no acudían al combate, y que esta renuencia revelaba el certero ins­tinto de clase y la extraordinaria experiencia de lucha de las masas obreras que advirtieron la existencia de una correlación de fuerzas adversa y la carencia de una vanguardia unitaria.

“De la dispersión a la alianza antiimperialista”, en ¡Abajo la dictadura!, Santiago, MEP, 1972, pp. 80.

 

No elegí el camino de la clandestinidad, me lo impusieron. Nunca esperé el beneficio de una amnistía política, pues no son los que asumen la defensa de los intereses populares y nacionales, quienes deben pedir perdón por el cumplimiento de su deber, sino los que usurpan la soberanía popular y subastan el patrimo­nio nacional, quienes incurren en actos políticos de carácter delincuencial. […] tal vez sea orientador re­cordar, que el mismo día que se publica la lista de los proscritos para siempre, entre los que figura mi nom­bre, se dio a la publicidad una decisión judicial por la que el presidente de la Gulf Oil Co. es amnistiado con la reducción de un tercio de la pena simbólica que los tribunales le habían impuesto por sobornar un gobier­no, el presidido por el Gral. René Barrientos Ortuño, en cuya experiencia dice inspirar sus actos el titular del Poder Ejecutivo [Gral. Hugo Banzer Suárez]. […]

No he venido a conspirar, la causa a la que me debo tiene otras vías de realización y son las que el gobierno más teme. Porque los objetivos históricos de la ma­yoría trabajadora del pueblo boliviano no se alcanzan por la vía del motín militar, ni de la transacción politiquera inmediatista, ni por aquella, trágica, que la im­paciencia voluntarista intenta desbrozar a tiros, sino por el ancho camino que abren las masas con su ac­ción organizada, madura, tenaz. No me mueve el ren­cor personal, jamás sentí esa pasión subalterna y nun­ca me dejé arrastrar por el encono. No lo hice antes, cuando estuvo en mis manos alentar la persecución de los que me persiguieron y a los que preferí ignorar. Es que hace mucho tiempo que en los administradores nativos del poder económico y político no vemos otra cosa que instrumentos ocasionales, más o menos efi­caces, de los factores de poder que ellos sirven.

Entrevista mimeo, La Paz, 11 de enero, 1978.

 

Desde la derecha y aún desde ciertas organizacio­nes de izquierda, incorporadas al servicio electoral de la derecha en sus expresiones fascista o democrática se nos hace un cargo, se afirma que nuestro programa, el programa del Partido Socialista-1, sería un progra­ma utópico, irrealizable, y no hay programa más rea­lista que el programa del Partido Socialista-1 que se presenta el próximo 1ero. de julio con su divisa roja y blanca. Lo que es utópico, lo que es no solamente qui­mérico sino engañoso, es el sostener que el mismo sis­tema económico y político vigente en nuestro país a lo largo de más de un siglo y medio, sistema que no solo no fue capaz durante todo este tiempo de dar solución a los problemas económicos y sociales fundamentales, sino que además es el sistema determinante, causal, de esos problemas, pueda dar solución a ellos en los próximos 4 años, es decir en el periodo de gobierno de cualquiera de los candidatos que aspiran a la presi­dencia de la República desde las tiendas de la derecha. Nuestro programa, el programa del Partido Socialista-1, es realizable; su viabilidad no depende tam­poco de la posibilidad de que lleguemos al Palacio de Gobierno en condición de presidente de la República. La viabilidad de nuestro programa depende de que el apoyo popular en Cochabamba y en el resto del país haga posible que nuestros hombres lleguen al par­lamento y esto es absolutamente posible. En primer término porque el sistema electoral ya no es el mismo que el del año pasado, el año pasado solamente dos opciones electorales podían llegar en cada departa­mento al parlamento, a la cámara de senadores y dipu­tados; el 80% de los puestos parlamentarios beneficiaba a la lista con más número de votos, el 20% restante a la lista que le seguía en número de votos. Este año el procedimiento es distinto, basta que una de las listas obtenga la cifra repartidora para que llegue a un di­putado por ejemplo y si obtiene el doble dos diputa­dos, por ello nuestro programa es realizable. Podemos llegar al parlamento y vamos a llegar al parlamento, y desde las cámaras haremos que cada uno de los pun­tos de nuestro programa se convierta en un proyecto de ley, en un proyecto de ley que desafíe la conciencia de aquellos parlamentarios que desde los grupos de iz­quierda se han incorporado en condición dependiente a proyectos político-electorales de la derecha.

Y llegará ese día y llegará pronto y lo demostramos ya en más de una ocasión, que somos capaces de cumplir aquello que prometemos. Desde la tribuna universitaria, desde la tribuna proletaria, desde la cár­cel misma, defendimos los recursos naturales no reno­vables, dimos una larga y difícil batalla con frecuencia incomprendida en defensa del petróleo y del gas, y cuando dispusimos de la capacidad política para to­mar decisiones al respecto nacionalizamos el petróleo, expulsamos a la Gulf; llegará el día que con el apoyo popular a nuestra divisa roja y blanca desde el parla­mento demos nuevas batallas en defensa de la sobera­nía, de la independencia nacional y en el camino que están abriendo las masas a su paso, el camino que nos conduzca a la liberación nacional y a la construcción del socialismo.

Hablemos ahora de nuestro programa. Hay una manera de encarar la crisis que se avecina, lo decía­mos ayer, desde la derecha el propósito es claro, se trata de transferir a los trabajadores y a los sectores empobrecidos y oprimidos de nuestra sociedad la res­ponsabilidad de pagar la crisis que se avecina. Desde la izquierda en cambio, el programa se propone un ob­jetivo distinto, hacer que sean los sectores dominantes de la sociedad, el núcleo que monopoliza la actividad productiva y de especulación el sector que pague la crisis; hay de donde obtener el dinero necesario para aumentar los sueldos y los salarios. Las remuneracio­nes pueden y deben ser aumentadas en la medida en que disminuya el margen excepcional de beneficios que hace el sector monopólico de la clase dominante. Pero además hay otros instrumentos de política eco­nómica y queremos referirnos hoy día a algunos de ellos. Hablemos del presupuesto. El presupuesto del ministerio de salud es inferior al presupuesto del mi­nisterio de defensa y el presupuesto del ministerio de educación, si se toma en cuenta el número de alum­nos que deben ser atendidos, es también inferior. El estado asigna solamente mil pesos por alumno cada año, pero en cambio destina entre 60.000 y 80.000 pe­sos anuales por cada soldado. Nos proponemos y así lo dice nuestro programa, racionalizar el presupuesto general de la nación, potenciando los presupuestos de salubridad y de educación, no se trata, como objeti­vo de represalia política como suelen decir desde las tiendas de la derecha, de disminuir el sueldo de los oficiales, desde luego no de aquellos oficiales jóvenes que prestan servicios en guarniciones o asumiendo la defensa de la integridad territorial.

Se trata de racionalizar el gasto, porque no es po­sible que un presupuesto de cerca de 100 millones de dólares sea derrochado e irracionalmente utilizado muchas veces de manera ilícita, lo que explica la apa­rición de ciertas fortunas individuales al mismo que el grueso de las Fuerzas Armadas como institución, 20.000 conscriptos campesinos sigan todavía toman­do una sultana en la mañana y una mala lagua y de cuclillas en el patio del cuartel.

Pero tendremos otras medidas que adoptar, nos referimos al régimen de libertad de cambios de mo­neda extranjera. El Partido Socialista-1 propone el control de cambios, un control de cambios que haga posible el que el Estado asigne, siguiendo un orden de prioridad, los dólares que el país necesita para importar bienes de capital y no para la importación de artículos suntuarios, de lujo, que la población depauperada no puede consumir. Evitaremos así lo que ocurre hoy día, la Junta Militar de gobierno presidida por el general Padilla, luego de un acto de mendicidad internacional, acaba de obtener dos créditos de la banca argentina y venezolana, a la que se sumará otro de la banca brasileña centrales, para aumentar siquie­ra en parte el nivel de las reservas que está al borde de su agotamiento. Modificaremos el arancel de im­portaciones, para acabar con toda la importación de artículos innecesarios; acabaremos con este derroche de los pocos dólares que consigue el país, agotando sus últimos recursos naturales. Y desde luego, acabaremos con el contrabando. Acabar con el contrabando no so­lamente supone legislar para reprimir el contrabando, supone también erradicar los puestos de expendio de los artículos introducidos por contrabando, puestos de expendio que han sido organizados y fomentados desde el propio gobierno.

Y derogaremos, así lo dice el programa del Partido Socialista-1, aquél decreto por el que se ha resuelto, según una expresión eufemística, “nacionalizar” los automotores; no dejaremos en la impunidad el delito que supone haber introducido con patrocinio e inter­vención oficial del gobierno 10.000 automotores que suman un valor de 4.000 millones de pesos bolivianos entre el valor de los automotores mismos y los im­puestos que se evadieron. Se habla, desde los sectores monopólicos de la empresa privada, de la incapaci­dad administrativa del estado, cuando quiebra una empresa privada nunca se pone en duda la eficiencia del administrador privado, cuando una empresa del estado se muestra deficitaria en cambio, no se respon­sabiliza al administrador de turno, mucho menos a la clase que tiene el estado bajo su control, sino al estado mismo, como sino fuese el estado de un contenido ad­ministrativo como instrumento al servicio de los inte­reses de una clase determinada. Y la empresa privada también hace pésimas inversiones, como la que hizo el año pasado para financiar la candidatura del general Pereda y no por ello se pone en duda su inteligencia ni su eficiencia administrativa.

Nosotros nos proponemos incorporar al dominio del Estado, al área social, la minería mediana, y lo ha­remos porque es un sector extractivo compuesto de 24 empresas, todas controladas mayoritariamente o totalmente por el capital transnacional, en su mayo­ría de origen norteamericano, sector que controla 3 de cada 10 dólares que ingresan al país por concep­to de exportaciones y el 20% de toda la producción estañífera del país. Porque es un sector que a la vez de lo que dispone la propia Constitución Política del Estado, debe ser incorporado al área social porque ha acumulado un poder económico de que resulta un po­der político que le ha permitido designar ministros o destituirlos, diseñar toda la política económica de la dictadura y además introducir candidatos hoy día al parlamento bajo las siglas de la alianza que encabeza el ex-presidente Paz Estensoro.

También, en nuestro programa se contempla la asociación de los cientos de pequeños productores de caña a una entidad del área social a la que deben in­corporarse los ingenios azucareros que hasta este año han recibido una subvención estatal próxima a los 17 millones de dólares. Y en cuanto a la banca extran­jera que nos proponemos incorporar al área social, mencionemos el caso del Banco do Brasil, Banco que hizo las más altas utilidades a lo largo de los 8 años como una expresión, en el sector crediticio, de la for­ma cómo la dictadura empresarial-militar privilegió sus relaciones internacionales de dependencia con el subimperialismo brasileño. Y desde luego nos propo­nemos derogar la ley de hidrocarburos y revertir al dominio de la nación las concesiones petrolíferas he­chas en favor de empresas privadas norteamericanas, porque ellas se llevan hoy día el 70% del valor del pro­ducto y dejan solamente el 30% en poder del estado.

Pero el cumplimiento de un programa como éste supone chocar contra los intereses de la alianza empre­sarial-militar, que ha controlado el poder político a lo largo de estos años. Significa contrariar y gravemente los intereses de esa “cosa nostra empresarial-militar” y a ello no se atreven otras opciones electorales. Banzer y Bernal son parte de esa alianza empresarial-militar; Paz fue y ha retornado a su servicio y la candidatura de Siles es el resultado de un pacto con ese sector para entrar en el Palacio de Gobierno. Nosotros nos hemos negado rotundamente, por razones de principio, de consecuencia y de lealtad con los intereses de los tra­bajadores y su programa revolucionario, a asistir en reuniones en las que sea con la cúpula militar, sea con los dirigentes del sector monopólico de la burguesía, había que dar exámenes y entregar garantías de que no se cumplirá un programa que nos permita avanzar en el camino de la liberación nacional y hacia la cons­trucción de socialismo.

Editorial en radio “Cosmos”, programa “De cara al pueblo”, Cochabamba, 1980.

 

Es esta república nuestra que ya pasó un siglo y medio y que todavía nos muestra un organismo social atrofiado que se arrastra penosamente como conse­cuencia del sistema este de explotación que es el capitalista dependiente, y por ello es que nosotros llega­mos a la conclusión de que ninguno de los problemas fundamentales que confronta nuestra sociedad, nues­tro país, será superado bajo el sistema capitalista de­pendiente. Que contrariamente a lo que la derecha dice de nosotros y no solo la derecha sino algunas or­ganizaciones que se autocalifican de izquierda, todas ellas nos califican a nosotros de utópicos, de quiméricos; estaríamos nosotros describiendo un programa irrealizable, completamente divorciado de la realidad concreta del país. Nosotros creemos que los utópicos son ellos, lo utópico es creer que el mismo sistema que en más de un siglo y medio no fue capaz de dar solución a ninguno de los problemas fundamentales, pudiera dar solución en los próximos cuatro años.

Lo realista es pensar que la causa esencial por la que en este país mueren 4 de cada 10 niños de ham­bre, este país que no soluciona el problema del anal­fabetismo, de la insalubridad, de las enfermedades endémicas y crónicas, de la atrofia general del aparato económico, que este país que estamos heredando no es consecuencia del malgasto, de la ineptitud personal, de la falta de condiciones individuales de los presiden­tes de turno, es el resultado de un sistema de explo­tación que hay que superarlo. Es esta realidad la que nos ha enseñado a nosotros el camino que debemos seguir.

[…] Nuestro propósito central no es precisamente llegar al Palacio de Gobierno, por el contrario, nuestra finalidad, lejos de ser electorera es de esclarecimien­to en la conciencia de las masas sobre las limitacio­nes impuestas a su lucha democratizante por vía de los dos grandes frentes civiles encabezados por Paz y por Siles Zuazo. Es mostrar a las masa que aunque las elecciones no deben ser desdeñadas por ellas y por el contrario debe intervenirse en ellas para ensanchar el campo democrático y hacer que nuestra lucha se rea­lice a menor costo, las elecciones en sí mismas no son un fin sino un medio que nos permita avanzar en el camino de la liberación nacional y hacia la construc­ción del socialismo. Ahora, en cuanto a nuestras pro­babilidades electorales, partidarias y en lo personal, las mías de quién le habla. Ciertamente a nadie debe sorprender que el resultado electoral muestre que quien les está hablando tendrá menos votos, bastantes menos votos que los que obtengan Paz y Siles, pero para cumplir el programa que nosotros proponemos al pueblo de Bolivia no necesitamos estar instalados en la silla presidencial.

Si nosotros llegamos al parlamento por el voto del pueblo de Bolivia y en este caso si quien les habla lle­ga al parlamento por el voto de los cochabambinos, estará en condiciones de convertir cada uno de los puntos de su programa en un proyecto de ley y así lo haremos, prometemos formalmente, en la primera re­unión después del 6 de agosto presentar ya el juicio de responsabilidades para acusar constitucionalmente al ex-dictador Banzer y a todos los responsables del ejercicio de la dictadura por los delitos cometidos de carácter económico y contra los derechos fundamen­tales del pueblo boliviano.

[…] En primer término, el pueblo de Bolivia no obstante aquella frase que ya es un lugar común que le atribuye falta de memoria y falta de perspicacia, ni tie­ne tan mala memoria ni es tan torpe como se cree, por el contrario, el pueblo de Bolivia se da cuenta perfec­tamente de que es imposible financiar una campaña como las que están siendo financiadas por los grandes frentes de la derecha y el frente socialdemócrata de la UDP, a base de las contribuciones individuales de sus dirigentes o sus militantes. Daremos algunos ejem­plos, una sola página en un solo diario de circulación nacional por ejemplo los diarios de La Paz, cuesta en un día ordinario entre 13 y 14.000 pesos; si a ello se añaden impuestos o se usa un color y si la publicación es el día domingo, se acerca a los 20.000 pesos. No hay un solo día en que estos grandes frentes no paguen un promedio de una a dos páginas, una a dos páginas diarias, si eso se multiplica por los tres matutinos de la ciudad de La Paz y tres vespertinos y se suman los órganos de circulación en el departamento de Cocha­bamba, de Santa Cruz, de Oruro; si se toma en cuenta el precio de la propaganda radial en La Paz, 150 pesos los 30 segundos por decenas de radioemisoras, si a ello se suma la adquisición de vehículos, de jeeps, el pago de 50 pesos a cada campesino llevado en camión con la finalidad de que aparezca al día siguiente en una fotografía de la prensa y ejecutar una simulación de apoyo popular, entonces encontraremos que cada uno de los frentes está invirtiendo dos, tres o cuatro millones de dólares y este dinero no sale del bolsillo en un acto de generosidad y desprendimiento del can­didato a la presidencia.

De dónde sale este dinero. Nosotros sostenemos que ese dinero sale de la Confederación de Empresa­rios Privados en su sector monopólico, de la minería mediana; de la burguesía agroindustrial surgida en los últimos años en el oriente de nuestro país, pero también de Washington y también de Bonn, de la socialdemocracia europea y de la democracia cristiana, y de Venezuela, como lo han reconocido los persone­ros de algunos de estos frentes. En contraste con ello nuestro partido, el Partido Socialista-1, partido al que le diferencian de otras organizaciones con las que compartimos una teoría básicamente semejante, en reclamo de una autonomía absoluta en la orientación, en el desarrollo del proceso revolucionario en Bolivia, nuestro partido, el Partido Socialista-1 jamás recibió un centavo de ningún origen y con ningún propósito; hacemos una campaña a mano, hacemos una campa­ña a pie; hemos visitado los centros de trabajo, hemos estado en Ucureña, es el primer partido de izquierda que llegó a Ucureña, apenas 10 diez días después de que el señor Paz Estenssoro visitó ese mismo distrito. Paz Estenssoro había llegado allá y obsequió 2 jeeps y algo más de 60.000 pesos, y armó 14 carpas enormes para la distribución de dinero y alimentos; nosotros fuimos en colectivo [bus] hasta Cliza y a pie muchos compañeros entre Cliza y Ucureña y fuimos hospeda-dos en la casa de un campesino y fuimos obsequiados con un plato de lagua y les hablamos lo que pensamos, con claridad, fuimos con la verdad en las manos y así hemos ido a Quillacollo, a Huanuni, a ENAF, a Siglo XX, a los barrios marginales de La Paz y estamos sien­do comprendidos y estamos actuando en esas condi­ciones de gran desventaja porque queremos conservar autoridad moral para poder mirar de frente, después de las elecciones, a esos mismos trabajadores, a esas mujeres, a esa juventud que comienzan a depositar una gran esperanza en una línea de conducta limpia y sin transigencia.

Editorial en radio “Cosmos”, Cochabamba, 1979.

 

Hay acá un lema, en la pared de esta sala en la que estamos todos reunidos, dice: “La escuela rural es el faro que guía al campesino en su marcha hacia la li­bertad de su alma”. Yo no sé quien es el autor de ese lema, pero si yo pudiera cambiarlo, diría: “La escue­la del campo, como la escuela de la ciudad, debería ser una guía, pero no lo es”. […] Y cuando la escuela esa, es una escuela organizada por la clase dominante, entonces no nos guía donde tenemos que ir, sino que nos conduce, más bien, adonde no tenemos que ir. Es como si el pueblo estuviese como una persona extra-viada en la noche, sin poder descubrir el sendero por el cual puede volver a su casa y alguien se ofrece como guía para ayudarlo a encontrar el camino, pero en rea­lidad lo aleja de su casa. Una escuela organizada por la clase dominante es igual que ese guía que nos conduce a donde no queremos llegar y que cada día nos aleja mucho más de nuestros verdaderos objetivos.

[…] no hay agua potable pero, en cambio, ustedes pueden comprar […] diez marcas de bebidas gaseosas aquí en las tiendas, ¿verdad? ¿Cuántas escuelas hay en Ucureña? […] Hay una sola escuela con aproximada­mente cuatrocientos alumnos, según tengo entendido, una escuela mixta. […] Pero en cambio, van a tener ustedes [1979] la televisión. […] Mucho más impor­tante que sacarles a ustedes del bolsillo el precio de un televisor, es meter el televisor en la casa de ustedes […]. Al gobierno de la burguesía y el imperialismo le interesa mucho más un televisor que darles a us­tedes agua potable [más] que venir a dar aquí ideas que solucionen sus verdaderos problemas, a hablarles con sinceridad. Es el recurso demagógico de la clase dominante y de sus partidos. […] Y así como esas frases comerciales, como ´La pausa de la vida que refresca´ [publicidad de Coca-Cola de la época] hay también frases comerciales en la política. Una de esas frases es: ´Hay que incorporar al campesino a la vida nacional´. Si se dice que hay que incorporarlo, se está reconociendo que no está incorporado, y entonces hay que decir por qué causas no está incorporado, y si se dice hay que incorporarlo, hay que señalar cómo se lo incorpora y qué significa su incorporación. Pero los políticos de la burguesía nunca se sienten obligados a explicar las cosas que afirman, es más, les interesa evi­tar toda explicación, vienen con frases hechas, hacen discursos, no analizan los problemas. Si el campesina­do no está incorporado a la vida nacional, quiere decir que el campesinado como masa de trabajadores que viven de su trabajo en el campo, no disfruta de nin­guno de los beneficios, aun pobres beneficios, de que disfrutan las poblaciones que habitan las ciudades. Quiere decir que, en parte, aun la condición pobre de los trabajadores de las ciudades está nutriéndose, está alimentándose del esfuerzo y del trabajo de los traba­jadores del campo.

Palabras recogidas en “Ucureña: 26 años después”, mayo de 1979.

 

Nosotros sostenemos que hay tres opciones polí­ticas y nada más: una de ellas de uniforme, represen­tada por los generales Banzer y Bernal; otra de civil, representada por los ex-presidentes Paz Estenssoro y Siles Zuazo. La de uniforme pretende asegurar conti­nuidad a ese sistema de poder que repudió el pueblo de Bolivia el año pasado, se tratan de opciones que se disfrazan con la “piel de cordero electoral” para disi­mular el colmillo golpista que se aguza hora a hora. Las otras dos, civiles, son dos formas distintas de re­presentar, una al sector monopólico de la burguesía intermediaria, la otra a la burguesía en sectores más extensos, pero las dos coincidentes en la necesidad de consolidar el sistema de poder vigente bajo formas de­mocráticas-burguesas. La tercera opción es la opción socialista y esta opción socialista propone un progra­ma que no se reduce solamente al restablecimiento del parlamento, pues nuestro fin no es electoralista y no hemos vuelto junto a cientos y miles de compatriotas perseguidos, del exilio, salvados de la cárcel o del mar­tirio, para ocupar un puesto parlamentario, disfrutar de una dieta y contribuir, con desidia e irresponsabilidad a la consolidación del sistema de poder.

Editorial radial “De cara al pueblo”, Cochabamba, 25 de noviembre, 1979.

 

Debemos apresurar una síntesis de todo lo que resta por decir. La preocupación fundamental de no­sotros los socialistas, es el desarrollo de un programa y por tanto la comprensión del mismo frente al pueblo trabajador de nuestro país, sin concesiones de ningún género: ni aquellas concesiones que suelen hacerse por otras opciones políticas, en favor de los factores de poder, para no resentir sus relaciones con ellos, para hacer que las puertas del palacio de gobierno se abran de par en par y satisfacer menudas o frívolas as­piraciones burocráticas, ni concesiones demagógicas para satisfacer también menudas y transitorias aspira­ciones. No hemos venido aquí ante ustedes como los candidatos tradicionales de las opciones conservado-ras y burguesas, con una pelota de fútbol en la mano, prometiendo un grifo de agua en una plaza pública o la solución de problemas fundamentales por el solo hecho de mencionar los mismos. Hemos venido acá con nuestro programa en las manos, seguros de que el mismo amedrentará a los factores de poder, que con­trolan el poder político del Estado porque controlan el poder económico de la nación, no solamente en los últimos años, ni siquiera en las últimas décadas, sino a lo largo de siglo y medio de vida republicana.

Hemos venido acá con un mensaje de fe y de es­peranza revolucionaria, un mensaje destinado a la comprensión por las masas campesinas sometidas en su condición de subvencionadoras de las poblaciones urbanas a un régimen depauperador que los hunde en la miseria. Hemos venido a hablar directamente con el trabajador, el fabril, el constructor, el trabajador de las minas. Hemos venido a hablar con el empleado público, con la maestra, con el joven estudiante, con esa generosa juventud de avanzada que abre heroica­mente todos los días un mundo donde sea posible la justicia social y la dignidad. Ese es nuestro programa, lo entregamos franca y limpiamente a consideración del pueblo trabajador de Bolivia. Lo entregamos en la confianza, en la certeza absoluta, de que por hoy es el programa de los socialistas, pero que el día de maña­na, mucho más pronto que tarde, será el programa de todo el pueblo de Bolivia. Y entonces será legado el día en que esas banderas rojas y blancas, que hoy día son empuñadas por la juventud, por los trabajadores, por los hombres y mujeres de la clase media, que no renuncian a protagonizar un día el desarrollo histó­rico superior de una patria digna, serán también las banderas enarboladas por todo el pueblo de Bolivia.

Intervención televisiva, “Programa del PS-1”, La Paz, 1980.

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