En Bolivia, “bien gracias”: Represas de Brasil comenzaron a resarcir daños por inundaciones

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Luis Novoa es profesor de la Universidad Federal de Rondonia, Brasil, cuyo campus principal está en la capital del estado. Llegó allí en 2006. Antes vivía en San Pablo, y desde siempre le ha dado seguimiento a los grandes proyectos de la Iniciativa de Integración de Infraestructura Regional (IRSA). En esta entrevista, Novoa nos explica en qué consiste ésta y nos advierte sobre las consecuencias, ya vividas y por vivir, de su ejecución.
Algunas regiones como Rondonia o Beni se van a convertir en grandes canales de paso de materias primas. Gracias a ello se va diluyendo la idea de integración a través de mercados internos regionales.

Rafael Archondo/Mapamundi/Página Siete

¿QUÉ ES EL IRSA?

Es un proyecto que busca conectar la extracción de materias primas de los países del Mercosur con los centros industriales asiáticos. Para ello se busca terminar de construir los ejes interoceánicos que vinculen el Atlántico con el Pacífico. Hay zonas de minería, petróleo, ganadería, agricultura. Entonces, los creadores del IRSA pensaron cómo hacer que todas esas materias primas pasen lo más rápido posible hasta los puertos del Pacífico. Mi país, Brasil, a pesar de mantener una cierta industria, se especializó en los últimos años en procesar básicamente recursos naturales para exportarlos a China, como también hace gran parte de los países de América Latina.
Entonces, algunas regiones como Rondonia o Beni se van a convertir en grandes canales de paso de materias primas. Gracias a ello se va diluyendo la idea de integración a través de mercados internos regionales, de intercambio de conocimientos tecnológicos entre países, en hacer empresas binacionales o trinacionales, en tener una fuerte base continental y de esa manera entrar en los mercados globales. Ahora sólo aspiramos a ser vías de paso de materias primas.

¿TAMBIÉN SE INCLUYE EN EL IRSA LA IDEA DE GENERAR Y TRANSPORTAR ENERGÍA?

La energía es fundamental para hacer funcionar las plantas procesadoras de materias primas, como la soya, celulosa y metalurgia. Ello ayuda a abaratar los costos operacionales de este sector que llamamos «electrointensivo”. Acá la gran pregunta es: ¿energía para quién?, y, ¿para qué estamos renunciando a nuestros ríos amazónicos (que producen electricidad) para abastecer modelos exportadores que no benefician a nuestra población? Esos modelos generan empleos precarios, mal pagados, que muchas veces tienen corta duración.

¿LAS REPRESAS DEL RÍO MADERA SON PARTE DE ESE GRAN PROYECTO?

Sí. Hay un eje específico en el IRSA que se llama Brasil-Perú-Bolivia. Ello involucra el departamento Madre de Dios, de Perú; los estados de Rondonia y Acre, de Brasil, y Beni y Pando, de Bolivia. Ya se tienen dos hidroeléctricas construidas en Brasil, además de dos bolivianas, que están proyectadas. Entonces, el río Madera, con cuatro hidroeléctricas, formaría una hidrovía hacia el Pacífico que sería conectada también con carreteras. La primera es la denominada «interoceánica”, que ya está en gran parte lista, y la otra sería la carretera La Paz-Guayaramerín. Son proyectos carreteros, hidroviarios y energéticos que hacen viable producir en gran escala para la exportación a través de los puertos de Perú y Chile.

Parece ser un hecho comprobado que las represas de Jirau y Santo Antonio son las responsables de las grandes inundaciones de este año en Beni. ¿Ustedes también han sido afectados en Brasil?
Claro, tuvimos 30.000 afectados en Rondonia y el estado de Acre quedó aislado de Brasil por tres meses. La carretera estaba inundada. Existe una vía única entre los dos estados, no hay otro acceso. Hubo consecuencias muy grandes (por las represas). Las inundaciones de este año representan algo inédito porque la última crecida importante que se registró ocurrió en 1997 y fue siete metros más baja. Además, la carretera nunca había sido inundada. En este siglo y en el anterior no existe ningún registro oral, científico o literario que pueda asegurar que haya sucedido una inundación parecida a la de principios de 2014.
Este evento ocurre justamente después de que las dos represas consolidan sus embalses. No se puede tapar el sol con un dedo. Es el momento de actuar con mucha responsabilidad porque existen decenas de hidroeléctricas en construcción en la Amazonia. La experiencia terrible de principios de año tiene que ser bien estudiada y evaluada para que no repitamos los mismos errores.
No estamos en contra de las hidroeléctricas. Estamos en contra de hidroeléctricas construidas de esta forma, sin planificación, sin diálogo, sin estudios técnicos, construidas sólo para satisfacer el mercado. Pero cuando llega el desastre, éste no es para todos, afecta a los más débiles, por ejemplo a los que viven a la orilla de los ríos, que han perdido pesca y que ya habían sufrido desplazamientos de sitios donde se formaron los embalses.
Los operadores de las represas no supieron manejar la situación con el caudal del río Madera. No tenían instrumentos de medición ni de acompañamiento y por eso estaban operando en sus cuotas máximas cuando llegó la crecida y eso ocasionó las inundaciones.

¿ES CIERTO QUE EL ASUNTO ESTÁ AHORA EN LOS TRIBUNALES DE JUSTICIA BRASILEÑOS?

Sí, un juez ha determinado que se hagan estudios para valorar los daños y las responsabilidades. Hay que esperar esos resultados. Tenemos previsto que al menos en siete u ocho meses se concluyan las investigaciones. Es una acción judicial que se está realizando en contra de la voluntad del Gobierno y de las empresas que operan en la zona. Tenemos ya elementos probatorios para que las empresas indemnicen a las familias afectadas de Rondonia. De hecho, las dos empresas ya están costeando los arreglos de la carretera sin que haya una sentencia.

«NO QUEREMOS MEROS CORREDORES DE EXPORTACIÓN”

El especialista en desarrollo y sociólogo brasileño Luis Novoa considera que los proyectos de infraestructura que los gobiernos sudamericanos han emprendido en torno al plan denominado IRSA crea una «máquina de traspaso de recursos” que sirve a los actores que están bien posicionados, es decir la agroindustria, la ganadería y la minería. Por su parte, las economías locales quedan todavía más marginadas por estos proyectos.
«Al inicio del gobierno de Evo Morales hubo una positiva resistencia y que impidió que se hicieran las hidroeléctricas de Riberau y Cachuela Esperanza. La oferta del Gobierno de Brasil fue proveer los recursos para construir esas represas y que Bolivia posteriormente le venda toda la energía que no consumiría”, dijo. Todavía no existe un plan concreto para construir ambas represas, que serán ubicadas en el río Madera.
El sociólogo también contó que la energía que produce el estado de Rondonia, donde reside, se destina al sur de Brasil, donde hay plantas industriales y transnacionales. Esa energía no es para las regiones locales, señaló. «Del mismo modo, las carreteras están volcadas al Pacífico y destinadas a los soyeros y los grandes empresarios”, contó Novoa.
Según su criterio, «desarrollo no debe equipararse solamente a crecimiento económico”. Desarrollo -dijo- debe entrañar la idea de que los propios actores locales sean protagonistas de sus actividades. «Si no se capacita a los actores locales, toda la inversión que llega a la región después sale de la región. Nosotros luchamos por una integración regional, no por meros corredores de exportación”, señaló. (Mapamundi)

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