PRESIDENTE DE LA CAMARA BOLIVIANA DE HIDROCARBUROS Y ENERGÍA: SI DEJAMOS DE EXPORTAR, MORIMOS

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El presidente de la CBHE, Carlos Delius Zenzano, en una postura más personal que institucional, pone en el tapete de la discusión temas controversiales como la necesidad de continuar exportando gas, incluso para apuntalar la industrialización del gas; la misma que, desde su óptica, no tendría muchas posibilidades en el país. Considera que Bolivia, primeramente, debería encontrar un modelo de desarrollo que de empleo a la gente, reforzando aquello para lo cual tendría más posibilidades, es decir, la exportación del gas.

El mercado para el gas boliviano va a ser el mundo y tenemos que alistarnos para ello sabiendo que nosotros no vamos a poder dictar los precios, que no vamos a poder imponer las condiciones y que vamos a tener que jugar en un mercado mundial, más allá de Argentina y Brasil, dijo categórico Carlos Delius, presidente de la Cámara Boliviana de Hidrocarburos y Energía (CBHE), en el espacio del ya tradicional Café Energético de esta casa periodística.

“Bolivia tiene que llegar a alguna costa, y digo a alguna costa porque cualesquiera de las dos (la del Atlántico o la del Pacífico) puede servir para posicionar nuestro gas a nivel extraregional, de lo contrario esta va a ser una provincia gasífera, totalmente dependiente de dos mercados que tampoco funcionan como mercados, porque ni Argentina ni Brasil funcionan como un mercado libre de gas”, afirmó al precisar que en el caso de la Argentina se está hablando, además, de un mercado “muy complicado”, que tiene un desbalance de precios enorme.

“Es un mercado con precios diferenciados, muy regulado”, indicó a tiempo de señalar que en relación a Brasil y a pesar de que su nueva Ley de Gas abre parcialmente la posibilidad de que Bolivia participe de un mercado, eso no es algo seguro puesto que además este país se muestra como una plaza donde va a haber abundancia de gas.

NUNCA INCIDIMOS EN EL MERCADO

En criterio de Delius, debe quedar claro que Bolivia no tiene condiciones de incidir en términos de mercado. “Nos tenemos que olvidar de la probabilidad de que seamos nosotros los que dictemos qué es lo que se hace en el mercado”, remarcó y agregó que:” yo no quiero decir que hemos perdido esa chance porque yo soy de los que cree que nunca la tuvimos, alguien que tiene el 1% del mercado internacional no puede soñar y pensar que es el que va a dictar las reglas del mercado internacional”.

“Bolivia nunca tuvo más del 1% de reservas ni tampoco tuvo más del 1% de lo que es el mercado cross border de gas, el gas que se vende entre las fronteras, de manera que lo que vivimos nosotros era ilusión, un espejismo”, indicó señalando la necesidad de pasar a la diversificación de los mercados del gas.

Él asegura que una de las mejores posibilidades para diversificar nuestro mercado pasa por insertarse al mercado mundial de gas, mediante un acceso al mar en la medida que lo que es gas extraregional, necesariamente tiene que ir por un barco metanero. En este punto trajo a colación el planteamiento de lo que denominó el “famoso gasoducto de Goni”, afirmando que “este era una mentira, alguien se la charló a Goni, eso es imposible. Uno tiene que llegar a una costa y tiene que llegar a una costa al Pacífico o al Atlántico”.

“Hoy en día, sin consideraciones políticas ni históricas, el Pacífico sigue siendo el mejor lugar, uno porque ya hay una conexión física hacia el Pacífico, o sea entre Argentina y Chile existen dos gasoductos que básicamente no se los usan, que son Atacama y el Nor Andino y esos podrían transportar gas boliviano para juntarlo y licuarlo en Chile y de esa manera estar conectados al mercado mundial de gas”, afirmó.

MAYOR INVERSIÓN

En este marco, no dejó de remarcar que la ruta del gas boliviano, hacia mercados extraregionales, pasa por una mayor inversión: “Si Bolivia necesita de la renta que hoy día obtiene del sector hidrocarburífero, no le queda más que aumentar su producción vía la inversión”.

Precisó, sin embargo, que “van a bajar las rentas, o sea los precios del gas boliviano son insostenibles a la larga”, acotando que cuando se renueve el contrato de compra y venta de gas con Brasil, por ejemplo, no va a ser al precio que tenemos ahora.

“El gas ahora se ha desacoplado del precio del petróleo y el gas boliviano es de los pocos gases que todavía está indexado, consiguientemente y como a nosotros nos llegan los efectos un poco más tarde; a veces para bien, a veces para mal, esta vez para bien porque no estaríamos listos hoy en día”, dijo y acotó que: “Vamos a tener que vivir con un precio del gas más bajo, tenemos que estar listos para eso y, es muy sencillo, si queremos recibir la misma cantidad que recibimos hoy en día, con la mitad del precio, vamos a tener que producir el doble”.

RESERVAS EXISTEN

Se mostró totalmente confiado sobre el nivel de reservas de gas en Bolivia asegurando que: “El recurso existe…estoy seguro que aquí hay bastante más gas como para encontrar y certificar”.

Consultado sobre si las señales recientes del Gobierno en materia de exploración eran suficientes respondió que “todavía falta mucho por hacer”.

“Yo creo que para empezar todo lo que se ha pronosticado o todo lo que se dice que va a ser inversión, muy poco va a exploración y el país sigue todavía sin una política exploratoria que tenga una razonable chance de ser exitosa, porque hoy en día todas las áreas que quedan están en manos de Yacimientos, salvo algunos convenios que se han firmado con Petrobras, YPF Argentina, con Gazprom, con Total; creo en el bloque Azero, pero esos son convenios de estudio, es muy poca plata que ingresa por ese concepto, es muy poco lo que se avanza, son inversiones pequeñas de estudios de superficie, aeromagtenometría y, entonces, eso no da una oportunidad verdadera”, precisó.

Agregó que: “Aquí hay mucho todavía por hace pero todo eso depende del mercado, o sea nadie va a venir a explorar si saben que no tenemos a dónde vender o si no saben en qué condiciones vamos a vender para adelante, es lo primero que hay que resolver y; lo segundo que hay que solucionar es el Goverment Take que se tiene ahora, eso va a tener que variar de alguna manera, se va a tener que flexibilizar para traer inversión”.

LA INDUSTRIALIZACIÓN REQUIERE UN “UPSTREAM SANO”

Consultado sobre cómo veía el escenario de la industrialización en Bolivia respondió afirmando que: “Lo primero que tiene que dejar de hacer la industrialización es un discurso, es hora de enterrar al discurso, enfrentar la realidad y entender que sólo va a haber industrialización si se tiene un upstream sano y para ello es imprescindible contar con mercados”.

“No existe un solo país en el mundo que haya desarrollado su industria de gas para industrializar, no existe ese ejemplo. Bolivia es muy particular pero tampoco es tan particular que sea capaz de hacer que funcione lo inédito, eso ya lo hemos visto”, dijo.

“Aquí está muy claro que se necesita tener más exportación, Bolivia vive de la exportación de gas, 60, 70% de los ingresos del Estado vienen del sector hidrocarburos, el 70, 80% de los ingresos del sector de hidrocarburos vienen del gas de exportación, entonces es imposible negar esa realidad”, acotó.

“Nosotros, si dejamos de exportar, morimos. En estas condiciones, cómo se puede plantear el dejar de exportar, es como que planteemos mejorar nuestra vida dejando de respirar más o menos, eso no tiene ninguna lógica que lo pueda sustentar. Ahora, el dilema de exportar o industrializar es un falso dilema, para industrializar se tiene que exportar”, aseveró Delius.

En su criterio: “Nosotros o exportamos o no tenemos plata o industrializamos y Dios sabe qué puede pasar”. De esta forma afirmó que quien diga lo contrario, está haciendo política y agregó que ya es tiempo de que esto se acabe.

“Aquí hay que hacer las cosas con seriedad y por eso es que en la ocasión que Christian Inchauste presentó un libro yo le dije que para mí su libro era un salto cualitativo porque ya ponía en cuestión y fijaba una línea que permitía que esto deje de ser un discurso”, anotó.

Señaló que la industrialización no resolverá “per se” los problemas de empleo en el país. Según Delius, “Bolivia tiene que industrializar el país con la renta del gas y tiene que encontrar clusters, construir enclaves que primero sean sostenibles y, segundo, sean generadores de empleo.”

Volviendo al escenario anterior a la nacionalización de los hidrocarburos, cuando Bolivia había trascendido como “exportadora barata y confiable de materia prima”, se le consultó si ese proceso de exportar materia prima, sin agregación de valor, había beneficiado al país. Delius respondió que: “Es difícil decir que ha beneficiado, ¿no?. Ahora cabe preguntarse qué hubiera pasado si ni siquiera tuviéramos eso, o sea, seríamos inviables”.

Es de la idea de que mientras haya pobres en la China y la India, producir y vender materias primas y comodities, va a ser un gran negocio y sugirió que nosotros debíamos preguntarnos como bolivianos si esto no podría convertirse en un buen negocio.

Recomendó continuar realizando una buena captura de la renta petrolera que, en su criterio, habría sido el “gran éxito” de este Gobierno, durante estos 4 o 5 años de una bonanza que no se va a repetir. Considera que de lo contrario, esto podría terminar en una frustración nacional remarcando que “eso ya no será culpa solamente de los gobernantes, eso va a ser culpa de todos los bolivianos”.

Cerró la conversación afirmando que YPFB ha hecho cosas buenas, por ejemplo, preservar la capacidad de gestión en las empresas subsidiarias. “Eso quiere decir que no las ha absorbido a un punto que las haga desaparecer, que las deje inoperativas”, dijo.

*Carlos Delius, es ingeniero industrial titulado en Texas A & M University, trabajó en diferentes empresas de servicios petroleros, y actualmente es socio y Gerente de Operaciones y Proyectos de Kaiser Servicios SRL, una empresa dedicada a diversos servicios especializados para la industria energética y minera.

FUENTE: Energy Press

FOTO: Internet

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